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04 de Octubre de 2017

La noticia que cambió mi vida

Durante lo largo de mi vida han habido muchas noticias que han impactado mi vida. El día que supe que estaba embarazada después de un recorrido de infertilidad, el día que supe que tendría un segundo bebé un año después, el día que mi esposo y yo fuimos invitados a servir en una iglesia en México siendo nosotros de El Salvador y mudarnos hacia Ciudad Juárez, el día que mi papá nos dijo que él había nacido de nuevo y el día que nos dio la noticia que tenía Fibrosis pulmonar idiopática. 

Al principio que nos comentó la noticia, nadie en la familia sabía realmente en que consistía dicha enfermedad. Inclusive mi propio papá se encontraba aparentemente bien y parecía muy saludable, pero la enfermedad ya estaba haciendo su estrago. La fibrosis es una enfermedad mortal y crónica que poco a poco progresa degenerando el tejido pulmonar. Actualmente a mi padre le han dado de 6 meses a 3 años de vida como máximo y como hija esta noticia me ha afectado mucho. 

En esta prueba muchos pensamientos han inundado mi mente, temores han invadido mi corazón y hay momentos donde una profunda tristeza nubla mi vista. Dios traía estos versículos a mi mente, “Alma mía, espera en silencio solamente en Dios, pues de El viene mi esperanza. Sólo El es mi roca y mi salvación, mi refugio, nunca seré sacudido. En Dios descansan mi salvación y mi gloria; la roca de mi fortaleza, mi refugio, está en Dios.” -Salmos 62:5-7. Dios conoce mi condición débil y frágil sin embargo Él es mi refugio. Dios no es un Dios pequeño, Él ha hecho los cielos y la tierra de la nada con su gran poder. ¡Qué gran Dios tenemos! Aun en la prueba, en el dolor, Dios promete estar con nosotros, cerca, dándonos paz en medio de la tribulación. Dios sabe que somos propensos a afanarnos y buscar enmendar la situación en nuestras fuerzas, pero Él nos hace una hermosa invitación a rendir nuestras peticiones a Cristo, “Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús.” - Filipenses 4:6-7.

No conozco el tipo de prueba que puedas estar experimentando, pero sí estoy segura de lo siguiente, no existe nada que nos pueda separar del amor de Cristo. (Romanos 8:35-39) Este promesa me ha sostenido en los rincones más oscuros de mi vida y en esta prueba en lo particular. “¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Tal como está escrito: POR CAUSA TUYA SOMOS PUESTOS A MUERTE TODO EL DIA; SOMOS CONSIDERADOS COMO OVEJAS PARA EL MATADERO. Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” -Romanos 8:35-39. Dios no cambia, sus promesas no cambian, su carácter no cambia, su amor permanece. No importa lo que venga, por mas duro que sea, nuestra relación con Dios está  fija y segura en Él. Nada en esta vida puede alejarme de Dios y de sus propósitos. 

Jeremías 29:11-13 dice “Porque yo sé los planes que tengo para vosotros” —declara el Señor— “planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza. “Me invocaréis, y vendréis a rogarme, y yo os escucharé.  “Me buscaréis y me encontraréis, cuando me busquéis de todo corazón.” Dios esta cerca de sus hijos, Él nos escucha y promete escucharnos. 

Una noticia que transforma vidas

Sin embargo, la noticia que cambió mi vida no fue la noticia de la enfermedad de mi padre, sino el glorioso mensaje del Evangelio. En la introducción al currículo Firm Foundations (Fundamentos Firmes) Trevor McIlwain lo explica de esta manera: 

“El Evangelio no es el hombre aceptando a Jesús como su Salvador, sino Dios aceptando al Señor Jesús como el único y perfecto Salvador hace dos mil años. El Evangelio no es el hombre entregando su corazón a Jesús, sino Cristo dando Su vida, todo Su ser, en lugar de los pecadores. [...] El pecador únicamente debe confiar en lo que ya ha sido hecho a su favor.”

El evangelio es la buena e increíble noticia sobre lo que Cristo Jesús logró. Dios es un Dios Santo y recto que no puede ni tolera el pecado. Sin embargo la humanidad, desde Adán y Eva, hemos declarado ser rebeldes en contra los mandatos de Dios y su autoridad. Como dice Romanos 3:23 TODOS hemos pecado. El pecado es rechazar a Dios mismo y su autoridad. Por lo tanto, como dice Romanos 6:23 la paga del pecado es la muerte. Es entonces donde vienen las buenas nuevas. Cristo Jesús vino a esta tierra a anunciar que el Reino de Dios se había acercado. Jesús vivió una vida completamente santa y pura, algo que nosotros nunca podríamos hacer en nuestras fuerzas. Por ello, Él cargo nuestros delitos y pecados y recibió el castigo que mereceríamos al morir en una cruz. Pero las noticias no se acabaron allí. Jesús resucitó de la tumba y su muerte se validó. 

El evangelio moldeando nuestras vidas

El dolor, muerte y sufrimiento viene a causa del pecado.  (Génesis 3:1-8) Antes de la caída de Adán y Eva, el mundo era un lugar donde Dios y el hombre gozaban de una comunión directa. Sin embargo el pecado separó a la humanidad de Dios y con ello no solo se hizo realidad la advertencia de Dios sobre la muerte física (Génesis 2:17) sino también la muerte espiritual (Romanos 5:12). Pero el evangelio no termina aquí, ¡Dios mandó a su único a hijo a esta tierra para que todo aquel que en crea tenga vida eterna! (Juan 3:16).

Jesús realizó muchas proezas en esta tierra, sin embargo también llevó nuestras enfermedades y cargó nuestros dolores. (Isaías 53:4) Él entiende el sufrimiento. En Juan 11 se aprecia como Jesús fue profundamente conmovido por la muerte de su amigo Lázaro y lloró. Jesús, el hijo de Dios, llorando por una persona a la cual amaba. Sin embargo Él tenía un propósito mas allá de esta situación. 

Días después, Jesús fue entregado a morir en una cruz. Éste gran evento marcó y selló la gran deuda que todo pecador tiene a su favor. Dios demandaba por su Santidad y justicia un pago altísimo que nadie en esta tierra podía cubrir sino solo el Hijo de Dios. Jesús satisfizo las demandas de la justicia de Dios. El juez dio a lo más preciado, su propio hijo, para cubrir la pena y pagar por los pecadores. Solamente por este gran sacrificio, hoy, todo aquel que cree y pone toda su confianza en Cristo, puede ser salvo de la ira de  Dios.  Pero las buenas noticias no terminaron allí. 

Jesús venció a la muerte y por ello aseguró que nuestro final no está en esta tierra sino en un eterno deleite junto a Él.  Hoy, los hijos de Dios tenemos una esperanza viva (1 Pedro 1:3), ya que nuestro futuro está asegurado, no en esta tierra sino en la eternidad junto a Dios (Juan 11:25-26) . 

“El tiempo es corto. La Eternidad larga. Es solo razonable que esta corta vida sea vivida a la luz de la eternidad.” -Charles Spurgeon. 

Dios en su palabra, ha sabido guiarme hacia Él y allí encontrar mi refugio. No importa por el tipo de prueba que estés atravesando, la Palabra de Dios es suficiente para traernos promesas eternas. El Salmo 121:1-2 dice lo  siguiente, “Levantaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene del Señor, que hizo los cielos y la tierra.” Nuestro socorro o ayuda no viene principalmente de nuevos medicamentos, sanidad, doctores, positivismo, viene de el Señor. Dios es mi pronto auxilio, Él es el Creador de todo cuanto existe. Pero, puedo entonces surgir una pregunta, ¿Porqué permite Dios el sufrimiento y las pruebas en sus hijos? Dios puede permitir el sufrimiento por varias razones, sin embargo creo que en esta situación particular Él desea que confiemos en Él y en nadie más. “a fin de que no confiáramos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos” - 2 Cor. 1:9b Dios es bueno y aun en medio de la tempestad promete no dejarnos. El sufrimiento no es necesariamente a causa de un pecado, y el evangelio nos recuerda que Dios no nos castiga. Estamos bajo su gracia. Él es soberano y aun en nuestro más grande valle, Él está sentado en su trono gobernando con amor y poder. Si tú estás atravesando una prueba dura, recuerda que Dios en su amor dio a su hijo para que el castigo de nuestro pecado fuera sobre él.  

Finalmente, aunque no conozco el propósito exacto para ésta prueba o la prueba que tú en lo particular eres pasando, si confió en lo que la Escritura dice en 2 Corintios 4:17–18 “Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” El sufrimiento prepara a los Cristianos para más gloria. Aunque en nuestra naturaleza humana, intentamos en lo posible evitar el sufrimiento, Dios permite el sufrimiento en sus hijos para prepararnos para el gozo eterno y la gloria que ha de venir.  

Es por ello que aunque el dolor de recibir una noticia de una enfermedad terminal inunde mi corazón, la hermosa promesa que Dios hace sobre estar con Él en la eternidad hace poner los ojos de mi padre, los de mi familia y mis ojos en esa meta. Ver a mi padre lleno de esperanza aun cuando los pronósticos sean grises, no tienen comparación.

Ahora bien, si tienes a algún familiar en un situación similar y aun no ha puesto su confianza en Cristo, no te canses en proclamarle estas buenas noticias y rogar por su alma. Lo que toda persona necesita no importando su condición es a CRISTO. Cristo es lo que nuestras almas perdidas necesitan. C.S. Lewis dijo lo siguiente, “"Si nos encontramos con un deseo de que nada en este mundo puede satisfacer, la explicación más probable es que fuimos hechos para otro mundo”. Este mundo caído y sus deleites pasajeros no pueden satisfacer nuestra alma. Solo Dios puede hacer que un hombre tenga una esperanza aun en su lecho de muerte. Dios desea redimir al pecador y hacerlo realmente feliz. “Dios es mas glorificado en nosotros cuando nosotros estamos más satisfechos en él”- John Piper. Así que acerquémonos a la fuente de todo bien, y proclamemos a Cristo en todo momento. 

Cristo y solo Cristo es nuestro sustento en todo momento, su gracia es suficiente para perfeccionar el poder de Cristo en nuestra debilidad (2 Corintios 12:9). Corramos la carrera poniendo nuestros ojos en Cristo. Él es nuestra meta final y nuestra destino eterno.

 

Gabriela García de Estupinian

Gabriela García de Estupinian es maestra de profesión, esposa de Roberto Estupinian, quién es parte del equipo pastoral de Gracia Soberana de Ciudad Juárez, México. Desde que el Señor la rescató, Gaby ha tenido la bendición de servir como educadora cristiana, maestra y capacitadora del ministerio de niños y en el equipo de alabanza. Actualmente sirve junto a su esposo en discipular mujeres y matrimonios, pero su principal ministerio es ser esposa y madre de Robbie  y Ariana Grace. 

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