IBI top movil

bienvenido

donde estamos

En vivo

Sermones

Clases y Recursos

Vida en la IBI

La IBI ora

vision

Lo que ensenamos

Equipo Ministerial

Nuestra historia

06 de Noviembre de 2017

¿Es Jesús tu refugio?

Prueben y vean que el Señor es bueno; ¡qué alegría para los que se refugian en él! ( Salmos 34:8)

A quién acudes en momentos de angustia?
Acudes a una amiga, a un familiar, a una mentora?
Hacia dónde corres?
En dónde encuentras tu salvación? En tus obras?

En mujer para la gloria de Dios hemos estado estudiando a Jesús en el Antiguo Testamento. Hemos visto que la historia de Noé susurra el nombre de Jesús. Él es la única puerta para nuestra salvación, como lo dice Juan 10:9 :

“Yo soy la puerta; los que entren a través de mí serán salvos. Entrarán y saldrán libremente y encontrarán buenos pastos.” (NTV)

El Señor en Juan 5:24 también nos dice que creamos en él para tener vida eterna:

“Les digo la verdad, todos los que escuchan mi mensaje y creen en Dios, quien me envió, tienen vida eterna. Nunca serán condenados por sus pecados, pues ya han pasado de la muerte a la vida.”

Querido lector o lectora, no puedes olvidar que Jesús vino a este mundo para que todo aquel que en él crea no se pierda, mas tenga vida eterna y que no tenga que ser condenado por los pecados que ha cometido. En Juan 3:17 se nos ratifica que: “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él” Leemos además en el libro de los Hechos, que el apóstol Pedro cuando fue llevado junto a Juan ante el Concilio, por causa del Nombre de Jesús, confesó valientemente, lleno del Espíritu Santo y exaltando su Nombre, que Él era el único nedio de salvación: “¡En ningún otro hay salvación! Dios no ha dado ningún otro nombre bajo el cielo, mediante el cual podamos ser salvos” (Hechos 4:12). Lo que aprendimos acerca de la vida de Noé y del diluvio es también un paralelismo de la salvación que viene únicamente por Jesús. Pero no debes olvidar que Dios envió a Noé para avisarles al pueblo que venía un diluvio, y en su paciencia Dios esperó 120 años para mandar ese diluvio. Sucede lo mismo con Jesús, Dios envió a su Hijo para creyéramos Su mensaje y entremos en el arca de Su salvación porque hay un juicio por venir.

Vayamos a la palabra de Dios en Mateo 25. Dice así:

31 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria acompañado por todos los ángeles, entonces se sentará sobre su trono glorioso. 32 Todas las naciones se reunirán en su presencia, y él separará a la gente como un pastor separa a las ovejas de las cabras. 33 Pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
34 Entonces el Rey dirá a los que estén a su derecha: “Vengan, ustedes, que son benditos de mi Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. 41 Luego el Rey se dirigirá a los de la izquierda y dirá: “¡Fuera de aquí, ustedes, los malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus demonios.

El escritor J. I Packer en su libro “Conociendo a Dios” escribe acerca de Dios como Juez y dice lo siguiente:

“La respuesta del Nuevo Testamento es: Invita al próximo Juez a ser tu Salvador hoy. Como Juez, él es la ley, pero como Salvador él es el evangelio. Huye de él ahora, y lo vas a conocer como tu Juez después, cuando ya no habrá esperanza. Búscalo hoy, y lo encontrarás (porque “aquel que busca encuentra”) y descubrirás que estarás esperando ese encuentro con gozo sabiendo que “ya no hay condenación para los que están en Cristo Jesús” (Rom 8:1).” (Knowing God, J. I. Packer, God the Judge Chapter 14, PG 147).

Confiemos en lo que Dios ha prometido; Él es fiel! “Dios también se comprometió mediante un juramento, para que los que recibieran la promesa pudieran estar totalmente seguros de que él jamás cambiaría de parecer.Así que Dios ha hecho ambas cosas: la promesa y el juramento. Estas dos cosas no pueden cambiar, porque es imposible que Dios mienta. Por lo tanto, los que hemos acudido a él en busca de refugio podemos estar bien confiados aferrándonos a la esperanza que está delante de nosotros” (Hebreos 6:17-18).

¡Es nuestra oración que Jesús sea tu refugio hoy!
Oremos con el salmista: “Sé tú mi roca de seguridad, donde siempre pueda esconderme. Da la orden de salvarme, porque tú eres mi roca y mi fortaleza” (Salmos 71:3 NTV).

 

 

Vanessa Peña

Visto 363 veces