IBI top movil

bienvenido

donde estamos

En vivo

Sermones

Clases y Recursos

Vida en la IBI

La IBI ora

vision

Lo que ensenamos

Equipo Ministerial

Nuestra historia

17 de Enero de 2018

La iglesia y yo (2da parte)

Por 

(Segunda parte sermón pastor Héctor Salcedo)

Con estos sermones el pastor Héctor Salcedo persigue arrojar luz de Su Palabra para que hagamos las correcciones en nuestra manera de pensar sobre ser miembros del cuerpo de Cristo, ya que las cosas o situaciones que suceden en la iglesia deben ser importantes para nosotras como hijas de Dios.

En el sermón cuya reseña mediante una serie de preguntas se publicó ayer, el pastor nos trajo una definición de iglesia basada en las afirmaciones de Jesús sobre la misma; en virtud de esas afirmaciones que encontramos en Mateo 16:13-18 y Mateo 18:15-20 la que copiamos nuevamente para edificación de todas:

Un grupo de personas redimidas por Cristo, propiedad de Cristo, y llamadas por Cristo a ser diferentes al mundo que tiene una garantía de victoria por encima de todo, con el deber mutuo de velar los unos por los otros en su caminar de santidad.

En la segunda parte del sermón que puedes ver en este enlace https://youtu.be/Gnhk_qPOJh,  el pastor reflexiona que el concepto de Jesús de la iglesia junto con las metáforas con que la Biblia llama  a la iglesia, debería producir en nosotras un gran entusiasmo, un cambio en nuestra manera de pensar y de actuar con respecto a la misma, veamos algunas de esas metáforas (no hablan de lo que la iglesia es en su totalidad pero en conjunto, sí):  

-       La Novia de Cristo: nos habla de la devoción de Cristo a Su iglesia (Efesios 5)

-       El Ejército de Dios (2ª Timoteo 2:3-4)

-       Pueblo escogido, real sacerdocio, nación santa (1ª Pedro 2:9-10) 

-       Templo de Dios (1ª Corintios 3:16)

-       Viñedo donde somos las ramas, Cristo es la Vid y el Padre, el Viñador (Juan 15) 

-       Ovejas del Buen Pastor (1ª Pedro 2:25)

-       Reino de Dios (Colosenses 1:13)

-       La familia de Dios (Efesios 2:19)

-       El Cuerpo de Cristo (1ª Corintios 12)

Saber que soy parte de Su Novia a Quien Él ama, que he sido llamada a luchar por Su causa, y todo lo demás que implica cada una de esas metáforas ¿me anima a hacer vida de iglesia? ¿infunde en mí el deseo de colaborar, de contribuir a Su causa, a la extensión de Su Reino del cual ya soy parte por Su gracia?

No es lo mismo una iglesia grande (edificio grande, grandes actividades) que una gran iglesia (los que llegan se comprometen, se aman unos a otros, contribuir al caminar de santidad de los demás).

¿Cómo me dedico a hacer de mi iglesia una gran iglesia? ¿Me conformo con que sea una iglesia grande? ¿Cuál trae gloria a Dios? 

¿Cómo luce una mujer cristiana comprometida con la iglesia de Cristo?

1) Involucrada en la vida de la iglesia:

  1. a. Es intencional en involucrarse en la vida de la iglesia porque sabe que Cristo la ha hecho parte de esa familia. 
  2. b. Estudia y vive Hechos 2:41-42 donde se narra la vida de la iglesia en sus inicios. 
  3. c. Desde su conversión, sabe que el bautismo es obligatorio, ya que es un testimonio del cambio que se ha producido en su vida.  No lo pospone, no busca excusas, no tiene temor de testificar que ha entregado su vida a Cristo y ha decidido seguirlo a Él.
  4. d. Pone en práctica esos versículos haciendo lo que hacían los cristianos en las reuniones, tiene koinonía, es decir, asiste a las reuniones de Santa Cena, a compartir el pan y el vino tal como Cristo lo había ordenado para Su recordación y edificación. 
  5. e. Es relacional porque sabe que ha sido creada a imagen y semejanza de Dios. 
  6. f. Se involucra en la vida de la iglesia y en la de los hermanos, conoce sus dificultades, sus temores, etc. para ayudar físicamente si se puede, o a través de la ministración del consuelo de Dios. 
  7. g. Ora a Dios para amar a los hermanos como Dios la ama a ella a pesar de ser pecadora. Procura oportunidades de ministrarles Su amor. 
  8. h. Por esa razón asiste a grupos pequeños (niños, jóvenes, matrimonios, etcétera), con los cuales pueda involucrarse.

Testimonio e invitación de Mayra Beltrán de Ortiz (sobre las reuniones de oración comunitaria)

  1. a. No sabemos orar y necesitamos al cuerpo de Cristo para todo, incluyendo la oración.
  2. b. La Palabra nos exhorta a orar con y por los hermanos:
  3.     Santiago 4:2-3: "No tenéis, porque no pedís. Pedís y no recibís, porque pedís con malos propósitos, para gastarlo en vuestros placeres."
  4.     Santiago 5:16: "Por tanto, confesaos vuestros pecados unos a otros, y orad unos por otros para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede lograr mucho."
  5.     Efesios 6:18: “Con toda oración y súplica orad en todo tiempo en el Espíritu, y así, velad con toda perseverancia y súplica por todos los santos”.
  1. c. La oración comunitaria nos edifica y nos unifica.
  2. d. En medio de pruebas y situaciones difíciles escucho a otros levantarme al Trono de la gracia.
  3. e. Al interceder por otros, me acerco a ese hermano, a su situación y soy edificada en el amor por el otro.
  4. f. Promuevo que más personas se unan a la oración comunitaria.
  5. g. Nos acercamos más a Dios y a nuestros hermanos.
  6. h. Nos permite practicar el amar a Dios por sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotras mismas.
  7. i. Lloramos y gozamos con el otro, al elevar acciones de gracias cuando Dios ha respondido. 
  8. j. Me siento más unida al cuerpo de Cristo, siento más amor por mis hermanos.

¿Y tú, qué esperas para involucrarte en tu iglesia local? ¡Recuerda que Cristo no murió para que corras la carrera cristiana sola!

Visto 860 veces