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09 de Abril de 2018

La relación entre Jesús y Noe (1ra parte)

Para comenzar…

Como cada lunes, te comparto el cuestionario del tema de esta semana con las preguntas para completar de acuerdo con tu estudio y preguntas para reflexionar.

Oremos pidiendo que el Espíritu Santo nos dé sabiduría y nos muestre lo que Dios desea mostrarnos, a través de los versículos que estudiaremos.

  

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La semana pasada vimos a Jesús a partir de la creación del mundo, estudiamos como la luz llegó al mundo antes de la creación del sol y la luna y como esta luz era Jesucristo. Vimos el primer sacrificio de un animal como consecuencia del pecado cuando Dios mismo cubrió a Adan y Eva con pieles por su vergüenza, resaltamos que esto fue hechura de Dios y no del hombre apuntando hacia el hecho de que es Dios, y no el hombre, quien nos salvaría del pecado en el futuro. La salvación que Él hizo por medio del sacrificio de Jesucristo.

Hoy queremos seguir estudiando a Jesús en el libro de Génesis.

Encontramos muy interesante el planteamiento de Jesús como creador, eso lo vemos en Colosenses 1:16 que dice: “Porque en Él fueron creadas todas las cosas, tanto en los cielos como en la tierra, visibles e invisibles; ya sean tronos o dominios o poderes o autoridades; todo ha sido creado por medio de Él y para Él.” También es Él quien sostiene todo como dice el versículo 17 “Y Él es antes de todas las cosas, y en Él todas las cosas permanecen.” Él es quien voluntariamente se sacrificó a sí mismo por nosotros como leemos en Juan 10:17-18 “Por eso el Padre me ama, porque yo doy mi vida para tomarla de nuevo. Nadie me la quita, sino que yo la doy de mi propia voluntad. Tengo autoridad para darla, y tengo autoridad para tomarla de nuevo. Este mandamiento recibí de mi Padre.” Jesús tuvo un interés personal en devolver al mundo a su estado anterior, otra razón es que nosotros somos el regalo del Padre hacia el hijo por esto Jesús cuidó de este regalo en todos sentidos.

 

He manifestado tu nombre a los hombres que del mundo me diste;

eran tuyos y me los diste, y han guardado tu palabra.

Juan 17:6

 

Una de las reglas necesarias a seguir para entender lo que la Biblia nos está diciendo es buscar la intención del autor para la audiencia a la que dirigía su mensaje antes de aplicarlo a nuestra vida. Recordemos que la Biblia fue escrita en otra cultura, en otra lengua y en otra época, si comenzamos a aplicar literalmente lo que estamos leyendo antes de buscar el principio detrás de lo que fue escrito, podemos cometer errores graves, de hecho, gravísimos. Siempre tenemos que preguntarnos:

  • ¿Quién escribió el pasaje?
  • ¿A quién o quienes fue escrito?
  • ¿Qué estaba pasando en esa época para escribirlo?

Al realizarnos esas preguntas nos será más sencillo entender por qué fue escrito, y cómo la gente de esa época lo interpretaba. Hoy en día las Escrituras pueden estarnos diciendo algo a nosotras que no necesariamente les estaba diciendo a la gente de aquella época.

Por ejemplo, en el capítulo 3 de Génesis podemos preguntarnos ¿por qué el comer una frutita de un árbol fue un hecho tan grave que cambió la trayectoria de la humanidad una vez y para siempre? ¿será que ya no podemos comer fruta? Este es un claro ejemplo de lo que mencionamos hace un momento, comer frutas, en sí no es un pecado a menos que estemos desobedeciendo lo que Dios nos manda.

Génesis 2:16-17 dice: “Y ordenó el Señor Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer, pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comas, ciertamente morirás.”  Aunque este mandamiento fue dado a Adán desde antes de la creación de Eva, ella estaba al tanto, ella misma lo mencionó en su conversación con la serpiente. Por esto cuando ellos comieron de esta fruta estaban en desobediencia con Dios. Y peor aún, veamos su motivación para comerla en Génesis 3:4-5 “Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no moriréis. Pues Dios sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal.

Primero que todo, Adán y Eva dudaron de Dios quien había sido tan generoso con ellos. Ellos podían comer de todos los árboles menos de uno. Prefirieron creerle a la serpiente quien no les había dado nada, que creerle a Dios quien les había dado todo. Esto es ser mal agradecidos y tristemente nosotros somos así, mal agradecidos. Ellos quisieron ser como Dios, ahora, si no pausamos para preguntarnos el significado de esto podemos llegar a conclusiones erradas; ¿no debemos anhelar ser como Dios? Él nos ha mandado repetitivamente que “Me seréis, pues, santos, porque yo, el Señor, soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos.” Levítico 20:26 y en el Nuevo Testamento Romanos 8:29 nos dice: “Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo…

¿Qué tiene de malo querer ser cómo Dios?

Querer ser cómo Dios en el caso de Adán y Eva, significa que ellos querían ser autónomos de Dios. No porque quisieran tener Su carácter como es el llamado para nosotras; sino que ellos querían ser independientes, hacer lo que ellos querían; recordemos que ellos tenían una correcta relación con Dios, donde hablaban directamente con Él y le podían escuchar audiblemente, esto antes de la caída. Si ellos hubieran querido ser como Dios en sumisión a Él, entonces hubieran vivido en total obediencia a Él, pero lo que hicieron fue lo opuesto, ellos desobedecieron.

Génesis 3:24 nos dice: “Expulsó, pues, al hombre; y al oriente del huerto del Edén puso querubines, y una espada encendida que giraba en todas direcciones, para guardar el camino del árbol de la vida.La consecuencia final de su desobediencia fue que perdieron su relación con Dios, el resto de la Biblia trata de cómo Dios restaurará esta relación con aquellos elegidos para ser sus hijos a través del sacrificio de Jesús; basado en su amor y misericordia, Dios mismo ha hecho un camino para restaurar la relación de intimidad con sus escogidos y recuperar lo que se perdió en el jardín del Edén.

Es importante resaltar que la única vez que vemos a Dios hablando con Adán y Eva juntos, es en Génesis 3. Dios fue quien los buscó, como siempre, Él es quien nos busca, esto ocurrió después de la caída y con ello podemos ver Su misericordia y Su Gracia. Y podríamos preguntarnos: ¿Cuál de las tres personas de la Trinidad era quien hablaba con ellos? 

 

Y oyeron al Señor Dios que se paseaba en el huerto al fresco del día;

y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia del Señor Dios

entre los árboles del huerto.

Génesis 3:8

 

Sabemos que Dios Padre es Espíritu, el único de las tres personas de la Trinidad que se hizo carne, fue Jesús. Bien pudiéramos asumir que quien se paseaba en el huerto fue Jesús y confirmamos esto cuando vemos a Jesucristo hablando en Lucas 19:10 “porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido.” Y si algo había pasado con Adán y Eva es que se habían perdido; por eso es que nosotras especulamos que fue el mismo Jesús quien conversó con ellos en el jardín.

Estas apariciones de Cristo pre encarnado se llaman Teofanías o más específicamente: Cristofanías. La primera aparición de Jesús como persona está en Génesis 3.

Jesús vino para hacer lo que nosotros no pudimos, 1 Cor 15:45 nos dice: “Así también está escrito: El primer hombre, Adán, fue hecho alma viviente. El último Adán, espíritu que da vida.” Adán fue creado en perfección, sin pecado, y vivió en un mundo perfecto, sin embargo, cayó en pecado. Jesucristo vino a habitar en un mundo imperfecto más, vivió una vida perfecta y sin pecado.

Quizás hayas escuchado a algunos decir que no es justo que nosotros seamos afectados por el castigo de Adán y Eva, porque ese no fue nuestro pecado; sin embargo, debemos recordar que, si un hombre perfecto en condiciones perfectas no pudo mantenerse sin pecado, ¿cómo vamos nosotros a lograrlo, con corazones engañosos, con mente entenebrecida, viviendo en un mundo caído? Esto explica lo que Pablo dice en Romanos 5:12-15

Por tanto, tal como el pecado entró en el mundo por un hombre, y la muerte por el pecado, así también la muerte se extendió a todos los hombres, porque todos pecaron; pues antes de la ley había pecado en el mundo, pero el pecado no se imputa cuando no hay ley. Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun sobre los que no habían pecado con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es figura del que había de venir. Pero no sucede con la dádiva como con la transgresión. Porque si por la transgresión de uno murieron los muchos, mucho más, la gracia de Dios y el don por la gracia de un hombre, Jesucristo, abundaron para los muchos.

 

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Con esta afirmación terminamos el día de hoy, esperamos nos acompañes el próximo miércoles para continuar estudiando “La relación entre Jesús y Noé” en este bello estudio de “Encontrando a Jesús en el A.T.

 

Recuerda de orar y visitar Mujer para la Gloria de Dios para que puedas escuchar el estudio y contestar tu cuestionario mientras eres edificada con la hermana Cathy Scheraldi de Núñez, quien nos ha dado la oportunidad de compartir este bello estudio de su autoría.

 

¡Nos leemos pronto!

 

En Su Gracia

K A R L A

 

 

Karla Martínez de Fernández hija y sierva de Dios por gracia.  Esposa de Jorge Carlos y madre de Daniel, Santiago y Matías. Blogger en www.soymujerdevalor.com desde donde comparte con las mujeres su pasión por la Palabra de Dios, para saborear y atesorar la belleza del Evangelio en nuestro diario vivir para con ello vivir para la Gloria de Dios.

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