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17 de Mayo de 2018

El GPS que me lleva a Dios

“Hay camino que al hombre le parece derecho, pero al final, es camino de muerte” (Pr. 14:12).

“Toma la senda angosta”; esto suena como a esa instrucción que me da el GPS en mi tránsito por la ciudad, cuando me marca un camino distinto al que sigue la mayoría de los carros. No han sido ni una ni dos las veces en que me he visto en la tentación de abandonar la ruta estrecha y lenta que mi equipo me marca, para tomar la ruta de los carros que se están moviendo más rápido. Cuando me veo en ese dilema, me pregunto: ¿podré llegar por ese otro camino que están tomando esos carros?  A veces pienso: Me voy a arriesgar porque esa está más “fácil”; al menos se están moviendo; esperar aquí parada es muy “difícil”. Las veces que no le hago caso a mi GPS, me sale mal el plan, pues la ruta me resulta más larga, y mi falta de paciencia me hace perder el tiempo y la ruta correcta.

En Mateo 7:13-14, El Señor Jesús concluye su Sermón del Monte con cuatro advertencias, y una de ellas es ésta: “Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y amplia es la senda que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. 14 Porque estrecha es la puerta y angosta la senda que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”  Para el no creyente, estas palabras son un llamado a tomar una urgente decisión: El “GPS” de la Palabra de Dios nos ha dejado plasmado qué camino se debe tomar: La senda angosta. Jesús le advierte a la humanidad que Él es la “Puerta”, es decir, que si necesitas salvación, Él es el camino, la verdad, y la vida; nadie va al Padre si no es a través de Él (Jn.14:16).  Su planteamiento es exclusivista; sí, solo a través de Cristo encontramos el camino a la vida eterna. Es verdad, ese camino estrecho, en ocasiones se torna difícil, porque ciertamente hay que dejar muchas cosas de la vieja vida. Entrar por la puerta estrecha es un camino opuesto a nuestros deseos, a nuestros afectos carnales. Es sin duda el menos transitado, es decir, es el menos popular; implica que no todos estarán de acuerdo conmigo; de hecho, muchos se alejarán. Ciertamente este es el camino más incómodo, pero, es el más seguro; podemos decir que es el único camino, porque es el que nos lleva a la vida eterna.

Para el que ya es creyente, con estas Palabras el Señor nos recuerda que este camino que hemos tomado es “angosto”, en otras palabras, es “difícil”. Nos advierte que no será fácil, que tendremos nuestros problemas; de hecho, si una cosa dejó Cristo bien claro a sus discípulos, es que en este mundo tendríamos aflicción. Pero lo bueno es que Él mismo concluye dándonos esperanza, diciendo: No te desanimes, sigue caminando este camino angosto, estrecho, difícil; confía, porque “Yo he vencido al mundo” (Jn.16:33); estoy contigo todos los días hasta el fin del mundo (Mt. 28:20b).  Este camino que hemos elegido nos lleva a la vida eterna por la fe puesta en Él (He.12:1-2).

Apreciada hermana, Satanás nos presenta un trayecto sin “tapones”, de carros corriendo a gran velocidad; nos engaña, diciéndonos: Por ahí es más rápido, pero al final, ese es un camino que nos marca otra ruta, la ruta de la perdición, de la muerte; el camino al infierno, la separación eterna de Dios para el no creyente. Ésta es una realidad que implica una urgencia en tu decisión. Si hoy estás leyendo este articulo y no has aceptado a Jesús como Señor y Salvador, ésta es la hora. No tienes que hacer nada, no te lo puedes ganar con obras, es solo un reconocimiento en tu interior de que eres pecadora y que no cumples con los requisitos de la perfección necesaria para entrar al cielo. Es por eso que Jesús tuvo que venir a morir en una cruz, el varón perfecto se puso en el lugar que te tocaba a ti y pagó Él con su vida la deuda que tenías con Dios, y este sacrificio ha marcado el camino que te lleva al Padre; solo tienes que reconocer tu pecaminosidad, arrepentirte de tus pecados, pedir perdón a Dios y aceptar por la fe a Jesús como Señor y Salvador. ¡Él es el camino que nos lleva a la vida eterna con Dios!

¡Sigamos la ruta que Jesús nuestro Supremo GPS nos ha trazado para que andemos por ella, pues es la que nos garantiza vida, y gozo eterno en la presencia del Padre!

 

 

Charbela Elhage de Salcedo

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