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10 de Julio de 2018

La poda

Por  Yoamny Cruz Tineo

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Él corta de mí toda rama que no produce fruto y poda las ramas que sí dan fruto, para que den aún más. Ustedes ya han sido podados y purificados por el mensaje que les di. Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí.

(Juan 15:1-5-17 NTV)

 

Leyendo el capítulo 15 del libro de Juan, me surgió la idea de poder analizar más de cerca dicho pasaje a pesar de mis limitaciones teológicas. Pero gracias a Dios por los tiempos modernos en que vivimos ya que en la era de la internet podemos contar con tantos recursos que nos sirven de apoyo para estudiar y profundizar en cualquier tipo de tema.

Pensando en la vid, viene a mi mente el tipo de árbol que da origen al fruto de la uva. ¿Pero, por qué el Señor se toma el cuidado de enseñar a Sus discípulos utilizando un árbol? ¿Por qué presentarse a Sí mismo como la vid?  ¿Qué de especial tiene este árbol en particular? ¿Por qué es tan necesaria la poda?

Inquietudes como éstas me llevaron a investigar un poco en nuestra biblioteca virtual, Google.

La vid:

Tipo de árbol: Arbusto trepador de tronco leñoso y retorcido, corteza pardusca, ramas abundantes, hojas palmeadas, con 3 o 5 lóbulos, acorazonadas por la base y bordes dentados, flores de color verde amarillento y fruto (uva) comestible, agrupado en racimos; puede alcanzar hasta 20 metros de altura.

Tipo de terreno: Arenoso, limpio, eliminación de cualquier otro tipo de plantas y piedras.

Clima: Temperaturas óptimas (15 a 30°C), suficiente luz.

Riego: Buen drenaje y con ligera pendiente, no menos agua ni mucha.

Cuidado:  El cultivo de la uva lleva un proceso muy largo y puede estar expuesto a los fuertes vientos por lo que requerirá de alguna estructura con ventilación para que sostenga la planta. Debe ser abonada en épocas específicas como el verano. Se debe cuidar de eliminar las hierbas que compiten por los recursos.

La poda: Poda de formación y poda de fructificación.

Como podemos observar, el procedo de cultivo de la vid es sumamente riguroso, de cuidado, provoca ser pacientes, meticulosos, se requiere de experiencia para conseguir buen fruto. 

De la misma manera, el Señor en Su sabiduría intenta llegar al corazón de Sus discípulos utilizando una forma figurativa. Conectó muy sabiamente la conversación con el oficio que quizás algunos de Sus discípulos estaban viviendo, habían vivido o conocían.

Ahora bien, ¿Pero, por qué la vid?

La vid es un árbol que, a pesar de sus frágiles ramas, echa un fuerte tronco que es su tallo principal. Los brazos son las ramas principales del tronco. Y de los pulgares nacen los sarmientos o pámpanos tiernos, verdes y delgados. Los pámpanos se asisten de las hojas. La unión entre la hoja y el sarmiento produce el engrosamiento o nudo. Los zarcillos (o enredaderas) son pequeños tallos de los que se vale la planta para sujetarse en una superficie o en otras plantas e ir trepando.

Las raíces se arraigan fuertemente a la tierra y ellas proporcionan el agua y los nutrientes necesarios. Pueden alcanzar metros de profundidad.     

Es así como el Señor nos enseña en este pasaje que para que en nuestras vidas espirituales podamos dar buen fruto debemos estar bien arraigadas a la Vid Verdadera que es Jesús.

Estar en los caminos del Señor no significa que no tengamos que pasar por diferentes procesos. Podemos llegar a experimentar sufrimientos, pérdidas, desilusión, dolor, traición, etc. Pero es ahí, en medio de esos vientos huracanados y fuertes tormentas donde podremos darnos cuenta de qué tan fuertes y profundas son nuestras convicciones (raíces) en la Palabra del Señor.

Habrá tiempos difíciles, sí, pero al mismo tiempo ese pasaje nos enseña que separadas de Él nada podemos hacer. Hay temporadas que el Señor permite para ir quitando todo aquello que nos impida dar buen fruto. A ese periodo es que se le llama la poda.  

¿Como así, qué es eso de la poda?

En este video podemos observar cómo es ese proceso y cuál es su importancia: https://www.youtube.com/watch?v=HnHyPNTqZ2M

Como se pudo observar, la poda es un proceso doloroso y de cuidado, ya que el labrador debe seleccionar el material que es de calidad y eliminar todo aquello que es de vigor débil.

Es así como nuestro Padre Celestial corta lo que no produce fruto y poda las áreas de nuestras vidas que sí dan buen fruto. El proceso es largo y doloroso, sí, pero trae fruto. A este proceso se le llama poda de formación y poda de fructificación.

El texto de Juan 15:2 (NTV) dice: Él corta de mí toda rama que no produce fruto y poda las ramas que sí dan fruto, para que den aún más. El mismo Señor hablando de Su Padre Celestial dice que Él, Su Padre, quita y corta. ¿Cuánto más, nosotras simples mortales no necesitaremos ser podadas? Somos podadas y purificadas por medio del mensaje del Evangelio (v.3).

El pasaje también nos insta a que para dar buen fruto permanezcamos pegadas a la fuente (como ramas al árbol) (v.5). Porque un creyente no puede producir buenos frutos si no se mantiene unido a la Vid Verdadera que es Jesús (v.4).

Ustedes ya han sido podados y purificados por el mensaje que les di. Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí. Juan 15:3-5 NTV

De acuerdo con los versículos arriba mencionados, el Señor nos enseña que la única forma de ser fructíferas es si permanecemos en Él, porque entonces Él permanecerá en nosotras. Quien no permanece en Él es desechado como una rama inútil y débil. Y todas esas ramas inútiles se juntan y son echadas al fuego (v.6).

El Señor es tan bondadoso y amoroso, que a pesar de que estemos en este proceso, pasando por dificultades o aflicciones, siempre nos da más allá de lo que merecemos. El verso 7 dice: Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pueden pedir lo que quieran, ¡y les será concedido!

Son promesas tras promesas y la poda trae su recompensa.

Nota: Las animo a que puedan leer por completo el capítulo 15 del Evangelio de Juan.

 

 

Yoamny Cruz Tineo

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