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13 de Septiembre de 2018

La necesidad de la oración

Por  Ingrid Peña de Pimentel

Serie: Cómo crear un ministerio de mujeres

 

El propósito del ministerio en la iglesia local es ayudar a cada creyente a crecer en gracia y en el conocimiento de Dios, para que pueda llevarle gloria a Él (Efesios 4:11-16). Vidas llenas de Dios, andando en el Espíritu. Esto no es una excepción para el ministerio de mujeres: sabemos que necesitamos ver a Dios operando esta transformación en cada hermana. 

Dios usa la oración para alinearnos con Su voluntad y Sus propósitos. Recientemente, nuestro Pastor Miguel Núñez expresaba en un sermón: “Dios usa la oración para ayudarme a rendir mi voluntad a Sus propósitos, y así dejar que el Espíritu tome control de mis acciones”. ¡Esto es ser guiados por el Espíritu! 

En la medida en que una vida se llena del Espíritu (Efesios 5:18) y camina en obediencia, Él gobernará sus pensamientos para que sus oraciones estén en armonía con las Suyas.

Cito a Martín Lloyd-Jones: “La oración es la actividad más sublime del alma humana, y por lo tanto es al mismo tiempo la prueba máxima de la verdadera condición espiritual del hombre. No hay nada que diga tanto la verdad sobre nosotros como cristianos que nuestra vida de oración.

Es una bendición tener una iglesia rendida a Sus propósitos, tributando gloria a Su Nombre; y esto es posible si el liderazgo asume el reto y responsabilidad de animar y proporcionar los recursos para que cada creyente se involucre seriamente en su desarrollo y crecimiento espiritual. La comunión con Dios a través de la oración es un camino seguro para que cada cristiano vaya hacia esta meta.

En una de sus obras clásicas sobre la oración – Purpose in prayer (El propósito de la oración) -, el pastor E.M. Bounds, dice lo siguiente: “La meta de la oración es ser el ‘oído de Dios’, una meta que solo se puede lograr buscándolo de manera paciente, continua y constante, derramándole nuestro corazón y permitiéndole que nos hable. Solo al hacerlo podemos esperar conocerlo, y a medida que más lo conocemos más tiempo pasaremos en Su presencia y encontraremos que esa presencia es un deleite constante y creciente”.

En nuestro ministerio de mujeres damos prioridad a la oración porque queremos que toda mujer sea madura en la fe y crezca en el conocimiento de Dios, y exhiba el fruto del Espíritu en su vida diaria.

Con este fin tenemos espacios para animar y desarrollar la vida de oración de cada mujer:

1. Equipo de intercesión: Desde el inicio de nuestra iglesia (hace 20 años) ha habido un equipo de mujeres intercesoras, piadosas, comprometidas a orar por nuestros pastores y líderes, así como la obra del ministerio. Es un grupo cerrado que cumple ciertos requerimientos, hermanas seleccionadas primariamente por su llamado, dones y confirmadas por parte de Dios.

Nos reunimos los martes por espacio de tres horas, con el único objetivo de orar por la vida de la iglesia: pastores y líderes de cada ministerio, actividades puntuales en agenda, los miembros y situaciones particulares, así como por la expansión del Reino.

Hay otros pequeños grupos más abiertos, pero con igual grado de compromiso y fidelidad que se reúnen en otros horarios en el templo. Cuando hay una actividad particular en proyecto, tenemos tiempos extras de oración involucrando a la congregación, usando inclusive las redes sociales como instrumento.

2. Equipo coordinador del ministerio de mujeres: Se presenta cada propuesta o idea en oración, buscando Su dirección (aprobación o desaprobación).

Oramos para (i) discernir las necesidades prioritarias de las mujeres de la iglesia y cómo darles herramientas para suplirlas; (ii) por la elección del tema del año; (iii) afrontar nuevos proyectos; (iv) escoger nuevas líderes; (v) abrir grupos pequeños; (vi) responder invitaciones; (vii) desarrollar actividades en la iglesia; (viii) participar o colaborar con otros ministerios (de nuestra propia iglesia o de otras), etc. ¡No queremos que nada salga de nuestro corazón engañoso!

3. Reuniones de grupos pequeños: Siempre escogemos un tiempo para la oración, especialmente por nuestro avance espiritual y por nuestras luchas cotidianas, así como intercediendo por otros y por la iglesia.

4. Reuniones bimensuales de oración en el templo: Apartamos un sábado en horario de 8 a 10 de la mañana. A este tiempo le hemos denominado “A Sus Pies”.  Se desarrolla alrededor de un tópico previamente escogido en base al tema del año. Reflexionamos en las Escrituras y basado en ellas, oramos juntas al Señor. En algunas ocasiones traemos testimonios del obrar de Dios en nuestras vidas.

La comunión con Dios a través de la oración debe estar formada por las Escrituras, es la forma más segura de conocer Su voluntad y orar como conviene.

El impulso primario de nuestra oración no debe ser lo que está en nuestro corazón, sino lo que está en el corazón de Dios. Si no pedimos conforme a su voluntad, Él no nos oye” (1ª Juan 5:14), Pastor Miguel Núñez.

Al orar la Palabra no solo me encuentro en íntima comunión con Dios, sino que mi mente se renueva (Romanos 12:2), para pensar Sus pensamientos en vez de los míos. Eso ya de por sí es una bendición, pues es un acto de obediencia al Señor (Filipenses 4:8). Tratamos de instruir a nuestras hermanas a utilizar esta “ecuación” en la oración, poniéndola en práctica lo más frecuentemente posible. Si oramos por las cosas correctas, enfocaremos nuestras peticiones en lo que pertenece al Reino de Dios y nuestro propio crecimiento espiritual.

Si hay algo de lo que estamos seguras es, que separadas de Él nada podemos hacer (Juan 15:5), y nosotras necesitamos al Señor en todo y para todo en el ministerio, por eso oramos y nos acercamos a Él como nuestro Buen Padre.

Dios quiere que nos acerquemos en oración, con humildad y sinceridad, sin orgullos ni hipocresías. 

Es nuestra oración que los ministerios de mujeres exhiban mujeres llenas del Espíritu Santo, en íntima comunión con Dios y con sus hermanos, y que sean de buen testimonio en sus círculos de influencia para la gloria de Dios y la expansión de Su Reino. ¡Amén!

 

 

Ingrid Peña de Pimentel

(Publicado originalmente en Lifewaymujeres.com)

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