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08 de Octubre de 2018

La Reforma y la mujer como ayuda idónea

Por  Masi Meyer

Gracias a la providencia de Dios en la preservación de Su Evangelio, estamos por celebrar este próximo 31 de octubre los 501 años de la Reforma Protestante. Nos regocijamos en que el Señor escogiera a un monje alemán llamado Martin Lutero para protestar en contra del imperio de la Iglesia Católica y su sinnúmero de supersticiones y tradiciones (siendo la venta de indulgencias una de las más prominentes) que mantenían aplastados a los creyentes de la época debido a que la lectura de las Escrituras estaba reservada solo para unos pocos de la élite, quienes ni las aplicaban ni las compartían con los feligreses en lo más mínimo.

La Reforma logró levantar la autoridad de las Sagradas Escrituras y la suficiencia del sacrificio expiatorio de Cristo para limpiarnos de toda maldad (salvación por gracia, por medio de la fe y no por obras). En palabras de nuestros hermanos de Ministerios Ligonier, ésta tuvo que ver básicamente con dos asuntos: establecer quién podía determinar lo que es verdad y reconciliar lo que somos con lo que Dios es.

La señora Lutero

Usualmente cuando leemos sobre el movimiento de la Reforma, vemos cómo sobresalen hombres valerosos como Lutero y otros reformadores usados por nuestro Dios. Pero, ¿y qué de las mujeres de aquel tiempo? ¿Qué hicieron? ¿Algo que imitar de ellas? Sí, también aquellas mujeres valientes fueron útiles en las iniciativas del Reino en aquella época. La historia revela que los reformadores fueron apoyados por mujeres ilustres para llevar a cabo la misión que el Señor les había encomendado. A continuación, quisiera que aprendamos un poco del hermoso legado de Catalina Von Bora de Lutero.

Desde muy jovencita, Catalina fue una monja muy devota de las doctrinas de la Iglesia Católica hasta que, a los 24 años, las buenas noticias de salvación solo en Cristo, solo por gracia y solo por fe transformaron su alma. Su nuevo nacimiento la llevó, junto a otras monjas convertidas, a abandonar radicalmente el convento al que pertenecía renunciando así a la Iglesia Católica, a pesar de que esta decisión estaba castigada con la pena de muerte.

En 1525 Lutero le proveyó a Catalina un hogar al casarse con ella. Juntos procrearon 6 hijos y criaron otros 5, modelando una familia ejemplar. Se considera a Cathy (como cariñosamente la llamaba su esposo) una de las mujeres más importantes de la Reforma debido a su excelente labor como esposa de pastor. Ella ayudó a definir la vida de familia protestante. Esta mujer atendía y animaba a su esposo apasionadamente, convencida de que la tarea de Lutero exaltaba a Cristo y bendecía a Sus santos. Catalina era intencional en  proporcionarle tiempo a su amado para invertirlo en los negocios del Reino de Dios. Ella cuidaba a sus hijos, realizaba los quehaceres del hogar (un antiguo monasterio agustino de Wittenberg) y cultivaba frutos para cocinar para los suyos y para los muchos huéspedes que frecuentaban su casa. Catalina se mantuvo en su rol de ayuda idónea hasta que murió después de caerse de una carreta en diciembre de 1552. En sus últimos respiros antes de morir, ella dijo: “Me aferraré a Cristo como una planta con espinas a un abrigo”.

Enseñanzas para aplicar en nuestra feminidad hoy:

♥ Desde su soltería Catalina respondió al llamado de salvación y servicio que le hizo Cristo. Su norte fue vivir para su Señor y Sus elegidos.

♥ Siendo muy joven fue firme en sus convicciones bíblicas demostrándolas en su sociedad hasta el punto de arriesgar su vida por honrar al Señor siguiendo las verdades de la Reforma (al huir del convento a escondidas)

♥ Fue sabia al esperar la orquestación de Dios para su matrimonio con Martin Lutero.

♥ Abrazó con fervor y gozo su rol de ayuda idónea de este reformador alemán. Le sirvió en cuerpo y alma, como al Señor Jesucristo. Lo animó, apoyó, desafió y acompañó hasta que los separó la muerte.

♥ Cuidó, nutrió y educó a sus hijos como prescribe la Palabra de Dios.

♥ Administró diligentemente su hogar, llevando a cabo de manera excelente las tareas domésticas para beneficio de su familia, huérfanos y huéspedes.

♥ Estaba convencida de que el servicio abnegado que realizaba en la privacidad de su hogar tenía un significado de valor eterno, pues lo hacía para el Rey de reyes y la extensión de Su gobierno en la tierra.

¡Cuánto que aprender de siervas de Dios como la señora Lutero! Al echar un vistazo a su legado notamos el diseño de Dios para la mujer tallado en su vida. ¿Y nosotras, dónde estamos? Recordemos que el rol de ayuda idónea (Gn. 2:18) arropa todas las etapas de la vida de una fémina. Ya sea que seas una niña, adolescente, joven adulta, mujer madura o anciana fuiste creada para ayudar. No importa si eres una mujer soltera, casada, divorciada o viuda tu diseño de asistir, apoyar, servir, acompañar sigue intacto y Dios espera que lo uses para Su gloria. ¡Hagámoslo juntas en el poder de Su Espíritu!

 

 

Masi Meyer

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