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10 de Octubre de 2018

Narrativa de una esposa sulamita

Por  Vilma Mata de Méndez

Serie: Viviendo la Palabra casada con un Salomón 

 

“Como era yo en los días de mi juventud cuando el favor de Dios estaba sobre mi tienda” Job 29:4

Mi esposo y yo hemos crecido en el Evangelio, él ha sido criado en el Evangelio, creció en la iglesia, asistiendo a la escuela dominical, memorizando las Escrituras, todos los libros de la ley, desde muy joven le tocó tomar el negocio de la familia, (como a Salomón) Dios le dijo, pide lo que quieras y te responderé, su deseo era agradar a Dios y servirle, no se enorgulleció de su nombre, ni de su apellido, ni de lo que heredaría, más bien temía el ser tan joven con un puesto tan grande y con tanta responsabilidad y presión, al igual que Salomón, pidió sabiduría, 1ª Reyes 3:5 “Pide lo que quieras que yo te dé”…”Aunque soy un muchacho y no sé cómo salir ni como entrar” (v. 8), “Da a tu siervo un corazón con entendimiento para juzgar, y discernir entre el bien y el mal” (v.10 11,12 13). El pidió discernimiento, inteligencia espiritual, Dios se agradó y le dio lo que pidió y mucho más.

Su madre, mi suegra

Le aconsejó (Prov. 31:1,2,3) “No des tu vigor a las mujeres” Oráculo que le enseñó su madre, instruyó a su hijo en cómo ser un esposo, y cómo escoger a una esposa y mujer temerosa de Dios, en Proverbios 31:10 en adelante, le dio un listado de cualidades y características específicas.

No soy digna, ¡pero alabo a Dios por el esposo, el líder que me ha asignado!! ¡Dios ha sido bueno! Las cuerdas me han caído en lugares deleitosos y es hermosa la heredad que me ha tocado. ¡Todo proviene de El por El y para El! No hay nada en mí para merecer esto. Oro que Tú nos protejas y guardes en Tus caminos y en Tu amor. “También te he dado lo que no has pedido, tanto riquezas como gloria.” (v.14)

La sulamita

Y nuestro cortejo y noviazgo, nuestras bodas románticas, estuvieron llenos de la Palabra, buscamos el rostro del Señor para conocer Su voluntad.

Cantares 3:11 “Salgan mujeres, contemplen al rey Salomón, lleva puesta la corona, que le ciñó su madre el día en que contrajo nupcias, el día en que se alegró su corazón”.

Conociendo bien nuestros roles, amo a mi novio y esposo. Me asombro del entendimiento que tiene, de su capacidad, dada por Dios, de su sabiduría, cuando habla, cómo negocia, cómo trata a sus empleados, es un líder, un siervo influenciador, lo admiro, y me pregunto ‘¿cómo llegué a dar con un hombre como El?’ ‘¿Cómo pudo tocarme este novio tan romántico, cariñoso y rico?’ Es una gran bendición tener un esposo buenmozo, inteligente y piadoso, un hombre que provee y teme al Señor. Tenemos un cordón de tres dobleces que no se rompe fácilmente (Eclesiastés 4:12). Eclesiastés 4:9-10 “Mejor son dos que uno”. Gloria a Dios que Sus misericordias no terminan y que Sus bondades son por todas las generaciones.

Señor guarda el corazón de mi esposo, que sus talentos y los dones que le has dado sean usados para Ti, para Tu reino y para Tus propósitos. Te alabo porque mi esposo me alaba (Proverbios 31:28-29).

Las riquezas, el conocimiento son vanidad. Vanidad de vanidades, todo es vanidad

“Salomón amaba al Señor, andando en los estatutos de su padre David, aunque sacrificaba y quemaba incienso en los lugares altos. “1ª Reyes 3:3

Lentamente la fama, las riquezas, el poder, el ocio, el orgullo se van apoderando de mi esposo (1ª Reyes 10) van ocupando el lugar que solo corresponde a Dios, todo esto y el orgullo se interponen entre él y yo… y el Señor. Eclesiastés 4:8 “…sus ojos no se saciaban de las riquezas...”

Las presiones de sus muchas posesiones y negocios, el trabajar desde la mañanita hasta el atardecer en cosas temporales, los muchos viajes, su agenda, las demandas, las reuniones y ocupaciones de su posición, va descuidando lentamente nuestra relación, el matrimonio, la casa, su esposa, los hijos, su fe. Eclesiastés 5:11 “Cuando aumentan los bienes aumentan también los que los consumen”.

Mi carga aumenta, toda mi casa y la crianza de mis hijos está en mis hombros, soy una madre “soltera”, la casa, los empleados, los hijos, la escuela, los deportes, son una carga demasiado grande para mí sola, necesito a mi esposo, su apoyo, su ayuda, su guía, su dirección y liderazgo. ¿Cómo sucedió esto? ¿Cómo pudo pasar? Eclesiastés 5:10 “El que ama el dinero no se saciará de dinero, y el que ama la abundancia no se saciará de ganancias, esto es vanidad”.

No nos dejes amar el dinero, ¡sácianos de Tus misericordias en la mañana! ¿En qué momento nos hemos resbalado?  ¿cuándo nos hemos desviado? ¿Cuándo caímos en este hoyo que nos absorbe y arrastra? Ten misericordia de mí, oh Dios, ten compasión de tu sierva, guarda a tu sierva que todo esto no se enseñoree de mí. Ven en mi auxilio ¡oh, Dios!

Infidelidad, adulterio

1ª Reyes 3:1 “Salomón se emparentó con la hija de faraón mientras edificaba su casa, la casa del Señor y la muralla alrededor de Jerusalén”, rey de Egipto, tomó la hija de faraón y la trajo a la ciudad mientras poco a poco empieza a descuidar sus devocionales personales, su asistencia a adorar a nuestro Dios, su tiempo de oración.

En la abundancia, cree que no necesita a Dios y yo clamo y oro por él en mis rodillas, mi clamor suba hasta Ti, oh Dios. Sus amistades, nuestros relacionados, los compromisos, le dan la introducción de muchas otras mujeres jóvenes, bellas, insensatas y necias, que no tienen ningún temor de Dios, la visita de otras mujeres compañeras de negocio, famosas que también lo admiran por su posición, por su trabajo, como la reina de Saba: Todo lo que escuché en mi país acerca de tus triunfos y de tu sabiduría es cierto. No podía creer nada de eso hasta que vine y lo vi con mis propios ojos. Pero, en realidad, ¡no me habían contado ni siquiera la mitad! Tanto en sabiduría como en riqueza, superas todo lo que había oído decir. ¡Dichosos tus súbditos! ¡Dichosos estos servidores tuyos, que constantemente están en tu presencia bebiendo de tu sabiduría!  ¡Y alabado sea el Señor tu Dios, que se ha deleitado en ti y te ha puesto en el trono de Israel! En su eterno amor por Israel, el Señor te ha hecho rey para que gobiernes con justicia y rectitud». (1ª Reyes 10:6-9)

El avance, o aumento de las propiedades e inversiones han provocado que mi esposo caiga primero en un gran y profundo estado de orgullo al sentirse admirado y codiciado, grande, poderoso, indestructible.

Todo esto se traduce en un profundo vacío, nada le satisface, nada lo llena, es una cisterna rota, agrietada, ha abandonado a Dios. Dios no está en sus pensamientos.

¿En qué momento ha sido tentado llegando a romper los votos matrimoniales con la mujer de su juventud y el pacto que nos habíamos hecho uno al otro?

De repente este hombre que temía al Señor se aparta abrumado porque el oro y la plata son importantes, su imperio de acumular arte, artistas y artesanos para desarrollar un proyecto tras otro proyecto, esta actitud lo lleva a cambiar constantemente de pasatiempo, de distracciones, empezó con los deportes, luego el conocimiento, la lectura, los libros y terminó en el sexo y el poder, llenándose de amantes… casi enloqueciendo y olvidándose del pacto con la mujer de su juventud.

Su preocupación y temor por el futuro, por el retiro, por los seguros, por los autos, coches, propiedades, competir con otros empresarios, ¡POR TENER MÁS! …sin tomar en cuenta su familia, sus hijos, ni la iglesia que es el cuerpo de Cristo.

Compañía de los necios, simples y escarnecedores, calla enmudece la sabiduría:

1ª Reyes 11:1-2 Pero el rey Salomón, además de la hija de Faraón, amó a muchas mujeres extranjeras, moabitas, amonitas, edomitas, sidonias e hititas, de las naciones acerca de las cuales el Señor había dicho a los hijos de Israel: No os uniréis a ellas, ni ellas se unirán a vosotros, porque ciertamente desviarán vuestro corazón tras sus dioses. Pero Salomón se apegó a ellas con amor…

Relacionarse, trabajar, convivir constantemente con no creyentes, que lo influenciaron en lugar de llevarlo a la luz, lo hizo olvidarse de su Dios, cuando la advertencia era: Cuídate de no olvidarte de tu Dios. Asociarse con hombres incrédulos que no temen al Señor, aprender sus malas maneras, seguir consejo de asesores no creyentes, nos llevarán a tomar decisiones y elecciones equivocadas y pecaminosas. 

Asociarse con mujeres que lo apartaron de Dios y de Su Palabra, trayendo con ellas sus ídolos, sus religiones, la apariencia, la fama, poder y el conocimiento, ¡la inteligencia puede llenar de orgullo! Cuidado, ¡PELIGRO! Tu integridad y sabiduría pueden desaparecer si no están sostenidas en Dios.

Señor líbrame del adulterio espiritual. Las mujeres pervirtieron su corazón, y no siempre fue fiel al Señor como David su padre (1ª Reyes 11:4), lo hicieron pecar mujeres extranjeras. Líbrame de hacer pecar a mi esposo contra ti, líbrame de apartarlo de ti. Líbrame de llevar a mi esposo u a otros hombres a la idolatría.

¿Repudiada o divorciada?

¿Estás casada con este hombre, y eres segunda, o sea, estás luego de las personas, del trabajo, de sus adicciones al placer, al alcohol y al trabajo?

¿Ha cedido a la tentación y al pecado, ha sido engañado y te ha cambiado por otras mujeres? ¿te sientes rechazada y repudiada? En Dios que es tu Esposo, está tu identidad, Él es tu Refugio, tu Roca, tu Sustentador.

Descarriado, alejado, apartado del Señor

Él, tu esposo se apartó del Señor, fue puesto en disciplina, fue expulsado de la iglesia, abandonó la bendición, enloqueció, el hombre que te llevaba a la Palabra, ese matrimonio que inició con tanta ilusión y deseos de servir a Dios con Su bendición te ha abandonado.

¿Se ha volcado a lo opuesto? ¿Qué te sostendrá en la infidelidad? Dios y Su Palabra: Alma mía en Dios solamente reposa. Él es tu Esposo (Isaías 43:1-4).

Quizás te preguntas ‘¿Qué me sostendrá en la adicción de mi esposo al alcohol, sexo, pornografía, poder, codicia o avaricia? ¿Cómo vivir con un hombre tan orgulloso? ¿Dónde acudiré en el adulterio? ¿Qué hago cuando este hombre solo quiere darme cosas materiales y no el regalo de la conversación, de una relación exclusiva? ¿Qué si me siento usada?’ ¡Acude a buscar ayuda en el cuerpo de Cristo, con tus pastores, líderes y hermanas maduras que te lleven a la cruz y al Evangelio!

Esperanza

Dios no ha terminado, no ha concluido con tu esposo, como no había terminado con Salomón.  El dolor y sufrimiento experimentados por ti como esposa no son únicos ni exclusivos, Jesús también se duele, Él lo ha experimentado y también, otras mujeres, como la sulamita; la madre de Salomón, Betsabé; Ester, Abigail.

Pon tus ojos en Cristo, ora que Dios llame a tu esposo con cuerdas de amor, y no con cuerdas de dolor. Ora que Dios le despierte, le levante de la tumba y muerte espiritual en que se encuentra. Él puede hacerlo.

 

 

Vilma Mata de Méndez

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