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11 de Octubre de 2018

Consejería bíblica: una herramienta que reta al crecimiento

Por  Cornelia Hernández de Matos

Una de las tareas de la iglesia es la de ayudar a las personas a crecer espiritualmente. La iglesia es una comunidad de fe en la que sus miembros deben apoyarse los unos a los otros, compartiendo sus sufrimientos y alegrías. En 2ª Corintios 12:25-26 leemos: “a fin de que en el cuerpo no haya división, sino que los miembros tengan el mismo cuidado unos por otros. Y si un miembro sufre, todos los miembros sufren con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se regocijan con él”.

La tarea de aconsejar es corporativa, somos retados a edificarnos unos a otros, a amonestarnos, alentar a los de poco ánimo, a sostener a los débiles y ser pacientes para con todos (1ª Ts. 5:11,14). Vemos en Romanos 12:8 cómo Pablo menciona este ministerio: “el que exhorta, en la exhortación; el que da, con liberalidad; el que dirige, con diligencia; el que muestra misericordia, con alegría.”

La palabra para aconsejar en el Nuevo Testamento es "paráklesis", que significa aliento, súplica, viene del verbo "parakaléo" (llamar a alguien al lado), que se puede traducir por "rogar", "suplicar", "aconsejar" y "consolar". El ser humano siempre ha necesitado consejo para encontrar propósito en su vida. Fuimos creados a imagen de Dios para depender de Él y Su Palabra, aunque muchos no lo saben. El pecado nos aleja de Dios y nos hace rechazar Su Consejo, el ser humano está perdido, confundido, insatisfecho, necesita consejo para encontrar el sentido en su vida.

¿Por qué debe ser tomada en cuenta la consejería bíblica en el alcance de un ministerio de mujeres?

Esta necesidad de aliento y acompañamiento está presente en las mujeres también. Quizás el ministerio en que sirves aun no puede organizar programas de mucha envergadura, sin embargo, la consejería ofrece la oportunidad de ayudar a muchas mujeres a crecer en su conocimiento de Dios al tiempo en que aplican Su Palabra. Las mujeres en cada etapa de sus vidas enfrentan diversas situaciones que precisan la toma de decisiones sabias. Hoy más que nunca el mundo ha moldeado la mente femenina y es nuestro rol exponer a las mujeres a la sabiduría de Dios, pues sólo de ese modo sus mentes serán renovadas. La consejería es una herramienta útil para ese fin, ya que nos permite hablar en privado acerca de temas específicos y hasta delicados, trayéndolos a la luz del Evangelio.

El objetivo de este artículo no es dar todos los detalles de un ministerio de consejería, sino más bien animar a las mujeres que sirven a otras mujeres en sus grupos acerca de esta necesidad y orar para que el Señor las dirija en cómo ofrecer consejería en el contexto que Dios las ha colocado.

A continuación, mencionaremos algunos elementos que deben tomarse en cuenta en el proceso de consejería.

¿Quiénes pueden dar consejería?

Si bien es cierto que toda cristiana, conocedora de la Palabra es una consejera, debemos ser prudentes al escoger las mujeres que aconsejarán a otras. Deben ser mujeres maduras en la fe, que estudien y sepan aplicar fielmente el consejo de Dios a sus vidas. Mujeres que tengan el llamado a la exhortación, sean pacientes para escuchar a otras y dignas de confianza, con previa aprobación pastoral.

¿Cuál es la meta u objetivo de la consejería?

Cuando tenemos frente a nosotras a alguien que busca consejo debemos tener en mente un objetivo. El objetivo de la consejería bíblica es ayudar a toda mujer a crecer en madurez en Cristo. Pablo lo dijo mejor en Colosenses 1:28 “A El nosotros proclamamos, amonestando a todos los hombres, y enseñando a todos los hombres con toda sabiduría, a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo” .La meta de una consejera cristiana es que la mujer que esté a su cuidado madure, no que sea más feliz o autosuficiente.

La madurez cristiana es un proceso y la consejería es un acompañamiento en determinados momentos de ese proceso.

¿Cuál es la base de la consejería?

La consejería bíblica debe ser bíblica. Parece obvio, pero en la práctica puede que se nos olvide. La Palabra de Dios no es el libro de consulta en la consejería sino su centro. Debemos asegurarnos de que estamos aconsejando según las Escrituras y no sustentar nuestros consejos en nuestra experiencia y conocimientos.

Aconsejar bíblicamente es más que dar consejo, es acompañar a una persona a desarrollar una mente bíblica de manera que sea modificada su cosmovisión y eso produzca cambios en su manera de vivir la vida, independientemente de las circunstancias.

¿En qué lugar se realiza la consejería?

Pudiera realizarse en las oficinas de la iglesia en horario no laborable, o en salones designados para consejería, o en las salas de las casas de las hermanas. No recomendamos del todo un lugar público, como un café o algo así, ya que con frecuencia estos espacios no ofrecen la privacidad que necesitamos.

Riesgos de la consejería

No podemos cerrar este artículo sin advertir uno de los riesgos de la consejería. La consejería debe conducir a la aconsejada a Cristo, Él es el modelo. Debemos guiar a nuestras aconsejadas a buscar primero el consejo de Dios a través de la oración y el estudio de Su Palabra y no depender de su consejera para cada decisión que deba tomar. La consejería de hoy debe ser útil para el futuro, no solo para una situación en particular. De lo contrario vamos a formar discípulas dependientes de nosotras y no de Dios.

Es nuestra oración que al leer este artículo tomes tiempo para orar acerca de la necesidad de este servicio en el ministerio de mujeres donde sirves, si es que no lo ofrecen; y si lo ofrecen, que Dios te haya animado a seguir adelante.

 

 

Cornelia Hernández de Matos

(Publicado originalmente en Lifewaymujeres.com)

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