IBI top movil

bienvenido

donde estamos

En vivo

Sermones

Clases y Recursos

Vida en la IBI

La IBI ora

vision

Lo que ensenamos

Equipo Ministerial

Nuestra historia

07 de Noviembre de 2018

¿A quiénes aplica la serie “Viviendo la Palabra en tu matrimonio”?

Por  Noelia de Leites

Este año, cada miércoles hemos traído artículos con reflexiones sobre diferentes situaciones -una más complejas que otras- que podría estar enfrentando cualquier mujer cristiana en su matrimonio, y cómo podría ella vivir la Palabra en tales circunstancias; para eso hemos tomado diferentes personajes bíblicos masculinos cuyas actitudes y conductas podemos encontrarlas en cualquier esposo cristiano (o no) de nuestros días.  Quizás has seguido la serie y te has preguntado si aplican (o no) a tu condición particular las enseñanzas que se han presentado, por eso en este artículo queremos responderte, independientemente de que tu esposo se parezca más a Booz o a Salomón.

Una esposa cristiana está llamada a glorificar a Dios en cualquier circunstancia o etapa de la vida en que se encuentre.  Pero quizás te estés preguntando, ¿cuál es el plan de Dios para mí como esposa? ¿Cómo debo conducirme? 

Amada lectora, ya sea que estés casada con un esposo piadoso que ama al Señor y es obediente a Su Palabra, o bien, con uno inconverso, que aún no ha puesto su fe en Jesucristo, tu llamado es a desplegar la gloria de Dios, como un retrato hermoso que honra Su diseño, como testimonio a un mundo que mira, observa y ¡está en necesidad!

“Pues su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia.” 2 Pedro 1:3

La responsabilidad de la esposa es aprender a depositar toda su confianza en la fidelidad de Dios y en Su Palabra, a fin de convertirse en la mujer que Dios quiere que sea. Él ha provisto todo lo que ella necesita para la vida y la piedad.  Dios ha roto el dominio del pecado en su vida y le ha dado el poder sobrenatural del Espíritu Santo que mora en ella, para hacerla capaz de obedecer Su Palabra y someterse a Su Voluntad.

Reconociendo estas verdades, te animo a que vivas a plenitud tu rol de esposa:

1. Amando a tu esposo:

En la Biblia hay un mandato general para todos los creyentes:

“Un mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros; que como yo os he amado, así también os améis los unos a los otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros.” (Juan 13: 34-35).

Las esposas deben amar a sus esposos porque todo cristiano debe amar a los demás. 

Vemos también en Tito 2:3-4 como las ancianas, esas mujeres sabias y piadosas que van delante de las más jóvenes, esas maestras del bien, enseñan a las mujeres a amar a sus maridos. 

Aun cuando estés pasando por situaciones difíciles, aun cuando tu esposo no haya sido rendido a los pies de Cristo y puesto su fe en Él, puedes mostrarle amor, porque la gracia de Dios es suficiente. Escoge buscar al Señor en todo tiempo, esfuérzate en renovar tu mente mediante en el estudio y meditación en las Escrituras.  ¡Él te sostendrá y ayudará!

“Y Él me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí.” (2 Corintios 12:9).

La vestidura de una esposa que ama.

“Entonces, como escogidos de Dios, santos y amados, revestíos de tierna compasión, bondad, humildad, mansedumbre y paciencia; soportándoos unos a otros y perdonándoos unos a otros, si alguno tiene queja contra otro; como Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Y sobre todas estas cosas, vestíos de amor, que es el vínculo de la unidad.” (Colosenses 3:12-14).

No tienes que ser la mujer más cariñosa del mundo, pero sí una mujer que abraza la Palabra de Dios, para gloria de Su Nombre, mientras se viste de amor a la manera de Dios.

“El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser.” (1 Corintios 13:4-8)

2. Respetando a tu esposo:

Una esposa que anda en la voluntad del Señor debe escoger respetar a su esposo.

“En todo caso, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete a su marido.” (Efesios 5:33)

Dios ha diseñado puestos de autoridad en el hogar, la iglesia, el estado y en este caso, debes responder respetuosamente a su esposo por la posición que Dios le dio, aun este no sea creyente.

La Palabra dice que Cristo es cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer y Dios la cabeza de Cristo (1 Corintios 11:3).

Quiero ser enfática en esto: Muchas mujeres se llenan de ansiedad, enojo, amargura y frustración, cuando ven que sus esposos actúan de manera pasiva o desobediente a la Palabra de Dios. Pero recuerda que no eres el Espíritu Santo.  Esa no es tu función de este lado de la gloria (¡ni del otro!)

Es muy probable que tu responsabilidad se limite a que tu esposo sea ganado sin palabra por tu conducta casta y respetuosa.  ¡Descansa en Sus Promesas!

“Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos, de modo que, si algunos de ellos son desobedientes a la palabra, puedan ser ganados sin palabra alguna por la conducta de sus mujeres al observar vuestra conducta casta y respetuosa.” (1 Pedro 3:1-2)

Ora por él, goza de él, ámalo, y muéstrale respeto. Confróntalo en amor si es necesario o si estás en una situación difícil, tienes que buscar consuelo y esperanza en Dios. Él es tu refugio y tus fuerzas. ¡Dios es poderoso para salvar!  Conviértete en un instrumento de gracia para la vida de tu esposo.

3. Sometiéndote bíblicamente:

Debes ver la sumisión a través de la soberanía y bondad de Dios.  Este es el propósito de Dios para ti.  La obediencia de la esposa a Dios no depende de la conducta de sus esposos.

Hoy día, la sumisión se ve como una debilidad y el concepto ha sido totalmente distorsionado, aun en medio de la Iglesia.  Un entendimiento bíblico acerca de lo que es la sumisión, te llevará a vivir una vida centrada en la Cruz, en Su evangelio y entenderás que más que un deber, debería ser el gozo de tu corazón.

“Las mujeres estén sometidas a sus propios maridos como al Señor.Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, siendo El mismo el Salvador del cuerpo. Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo.” (Efesios 5:22-24)

Así como Cristo no es inferior al Padre, la esposa no es inferior a su marido, pero su papel es diferente. Ella es ayuda idónea para él.

Una mujer cristiana puede hacer lo correcto y cumplir con el rol que Dios le ha dado, aunque el esposo cumpla con su rol o no.

“En ella confía el corazón de su marido, y no carecerá de ganancias. Ella le trae bien y no mal todos los días de su vida.” (Proverbios 31: 11-12)

 

Recuerda que Dios maneja hasta los corazones de los reyes y seguro puede manejar el corazón de tu esposo.  

¿Estás confiando en Dios y en el poder de Su Palabra?

 

 

Noelia de Leites

Visto 193 veces