IBI top movil

bienvenido

donde estamos

En vivo

Sermones

Clases y Recursos

Vida en la IBI

La IBI ora

vision

Lo que ensenamos

Equipo Ministerial

Nuestra historia

08 de Enero de 2019

¿Eres mamá o eres suegra?

Por  Viola Núñez de López

Hace algunos días apareció en esta misma página una hermosa enseñanza que me pareció muy interesante acerca de "El síndrome del nido vacío". He querido agregar algunos comentarios que a mi juicio pueden ayudar a quienes nos leen.

El "síndrome del nido vacío" se refleja más en las madres, como decía la autora, porque al ser las que gestamos a los hijos en nuestro vientre, aún después que han crecido los seguimos viendo como si fueran nuestros pichoncitos. Se casan, forman "tienda aparte" y, las madres consideramos que aún debemos continuar dirigiéndolos. Cometemos el error, muchas veces, de creer que el nuevo hogar de nuestros hijos e hijas es algo así como una extensión del nuestro. Opinamos en todo: en la casa, en cómo deben dirigirla; en ocasiones hasta en cómo deben decorarla. Y en la crianza de los hijos: se nos olvida que ellos están viviendo otros tiempos que no es el nuestro. Queremos imponerles, en ocasiones, hasta el colegio en el que deben inscribirlos. ¡Ah!, y cuando hay conflicto entre la pareja ahí si la cosa se pone fea porque queremos estar en el medio del asalto haciendo de árbitro.

Todo eso socava la relación porque no fue el diseño de Dios para el matrimonio. Cuando Dios habla en Gén. 2:24 de que "dejará el hombre a su padre y a su madre"..., la palabra dejar quiere decir, soltar, renunciar, salir de algo, dejar la dependencia. Eso no significa, por supuesto, que lo hijos deban abandonar a los padres, porque sabemos que hay un mandamiento de "honrar padre y madre"; pero lo que si quiere decir es que luego que se casan hay que establecer límites.

Es penoso observar que la palabra suegra siempre se usa en sentido peyorativo, pero es algo que nosotras mismas nos lo hemos buscado. En mi experiencia de consejería he tenido que lidiar mucho con situaciones como esas. Son muchas las ocasiones en que he escuchado: - ¡Ay hermana, es que esta soledad me tiene con una depresión! Mi hijo o hija ya no se acuerda de mí; ya no me llama; no me invita a su casa. Es un malagradecido o malagradecida. Después que yo hice tanto sacrificio ahora con eso es que me pagan- y así muchas cositas más.

Hermana, si este es tu caso, déjame decirte algo. Hiciste con tus hijos lo que te correspondía hacer. Dios te los dio por un tiempo para que los alimentaras, los educaras y los protegieras mientras ellos eran indefensos, pero dado el momento de partir, tienes que dejarlos volar. No te preocupes por si fracasan o si les va mal en cualquier cosa en la que se hayan invertido. Del fracaso se obtienen grandes experiencias. Déjalos que sufran las consecuencias que eso los ayudará a crecer espiritualmente y como personas.

- No trates de ser la mejor amiga de tu nuera (o podría ser de tu yerno), porque habrá muchas cosas que no te quieren contar;

- no le des consejo a menos que te los pidan;

- no llegues a su casa sin advertirlos; es mejor esperar a que te invitan;

- no le digas "yo tengo más experiencia que tú y se porque te lo digo"...

- no te entrometas en la crianza de sus hijos. Si ves o sabes algo que los comprometa, sé cuidadosa al hablar con ellos. Ten presente que la disciplina les corresponde a los padres. Tú no eres responsable de los resultados; y algo más, si eres cristiana, no trates de dirigirles su vida espiritual. El evangelio se predica o se enseña, no se impone. Ora, ora, ora por ellos. Dice el Salmo 145:19 que Dios "cumplirá el deseo de los que le temen y también escuchará su clamor, y los salvará". Confíale tus hijos a Dios. En ninguna mano estarán mejor que en las manos de Dios.

Y tú, si tienes tu compañero, trata de disfrutar la vida con él. Quizás este sea el mejor momento para hacerse compañía. Y si estás sola, vuela sola. El águila es el ave que más alto remonta el vuelo, y vuela sola. Remonta tu vuelo, inviértete en la obra de Dios que más allá siempre te está esperando el abrazo del Señor.

 

 

Viola Núñez de López

Visto 1522 veces