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Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es médico de profesión y pastor de vocación, con una maestría en Teología del Southern Baptist School for Biblical Studies. Desde el año 1998 ha sido pastor titular de la Iglesia Bautista Internacional de Santo Domingo, República Dominicana, y en la actualidad dirige su cuerpo de pastores. Adicionalmente es fundador y presidente de Ministerios Integridad Sabiduría®, una organización sin fines de lucro que tiene la visión de contribuir a cambiar la sociedad de nuestros días sembrando la Palabra de Dios por medio de recursos audiovisuales y literarios.

El Dr. Núñez es presidente y fundador del Instituto Integridad y Sabiduría, donde también es profesor de diferentes materias que componen el programa de estudios. También dirige y participa en la conducción del programa televisivo semanal Respuestas, Verdades absolutas para un mundo relativo®. Está casado con la Dra. Catherine Scheraldi.

 

18 de Junio de 2017

Predicación bajo oposición

El pastor Miguel Núñez continúa hoy con su serie Hasta Los Confines de la Tierra sobre el libro de Los Hechos. Esta semana nos trae el mensaje titulado: Predicación Bajo Oposición, basado en los versículos del 1 al 13 del capítulo 4 de este libro.

Recordamos que el sermón anterior de esta serie llamado La Osadía de la Predicación trató sobre el segundo sermón del apóstol Pedro después de haber sanado junto con Juan a un paralítico que acostumbraban colocar a la entrada del templo para pedir limosnas, y de este hecho y del sermón de Pedro hay evidencias que se convirtieron cerca de 5,000 personas. La osadía de esta predicación fue que pese a la hostilidad y oposición de los judíos a estas nuevas doctrinas que les predicaba, Pedro les muestra lo enorme de su delito al permitir la crucifixión de Cristo. Les hizo ver la necesidad de arrepentimiento para el perdón de sus pecados. Fue un discurso fuerte para advertir a los judíos de las consecuencias temibles por su incredulidad. Les hizo ver que Cristo vino a traer una bendición y envió Su espíritu para que fuera la gran bendición. Cristo vino a bendecirnos convirtiéndonos de nuestras iniquidades y salvándonos de nuestros pecados. Pedro conecta a Jesús con el pasado, les recuerda sus antepasados y sus profetas, centrando su sermón en Jesús, el autor del milagro que acaban de ver y que ellos crucificaron. Les hizo ver que las escrituras están centradas en ese Jesús, el Cristo.

Los versículos de hoy narran el momento en que Pedro y Juan fueron encarcelados después de la sanación del paralítico y el sermón de Pedro lleno del Espíritu y osadía por medio del cual se convirtieron cerca de 5,000 almas, y cómo ellos testifican de Cristo con denuedo ante el concilio.  Aquí se inicia la oposición y persecución contra la iglesia. Bajo una gran oposición los apóstoles predicaron  la resurrección de los muertos por medio de Jesús. Predicaron a través de Jesucristo, porque sólo por medio de Él se puede obtener. Estando lleno del Espíritu Santo, Pedro deseaba que todos entendieran que el milagro había sido obrado en el nombre y el poder de Jesús de Nazaret, el Mesías, al que ellos habían crucificado; y esto confirmaba el testimonio de su resurrección de entre los muertos, lo cual  probaba que era el Mesías. El nombre de Jesús es dado a los hombres de toda edad y nación, porque los creyentes son salvos de la ira venidera sólo por Él. Sin embargo, cuando la codicia, el orgullo o cualquier pasión corrupta reina por dentro, los hombres cierran sus ojos y sus corazones, con enemistad contra la luz, considerando ignorantes e indoctos a todos los que desean  no saber nada si no es Cristo crucificado. Los seguidores de Cristo actuarán de esa forma para que todos los que hablen con ellos sepan que han estado con Jesús. Esto los hace santos, celestiales, espirituales y jubilosos, y los eleva por encima de este mundo.

Ya Jesús les había previsto de esta persecución. Está registrado en Juan 15, que todo aquel que crea en Él sería perseguido y atormentado, porque el mundo aborrece la luz de Cristo,  y lo podemos ver en este libro de Los Hechos cuan Saulo perseguía la iglesia y se le aparece Cristo preguntándole, Saulo, Saulo ¿por qué me persigues?, lo que hace evidente que la iglesia y Cristo es una misma cosa, son inseparables.

En estos versículos se observa una gran diferencia entre el Pedro negador de Cristo y el Pedro de ahora lleno del Espíritu Santo, y podemos ver algunas ponderaciones de este inicio de la iglesia. Estas ponderaciones no podrán verse todas, ya que el tiempo no alcanzará, por lo que seguirá la semana próxima. Las ponderación son:

El Comienzo de la oposición. Las autoridades judiciales y eclesiásticas del pueblo se les echaron encima y los apresan. Estaban el capitán de la guardia, los saduceos, los sacerdotes, ancianos, escribas, el sumo sacerdote Ananías, y Caifás, etc. Este apresamiento fue producto de su indignación por la predicación sobre la resurrección de Jesús de entre los muertos. Este es el primer encuentro entre el reino de la luz y el reino de las tinieblas. 

El poder de Dios en medio de la oposición. Vemos que con toda la oposición que se observa se había predicado, y aún Cristo había muerto cerca de dos meses antes, esta predicación tocó el corazón de unos 5,000 hombres. Es decir que en unos dos meses después de la muerte de Jesús la iglesia pasó de once personas, los apóstoles, a unos 8,000.  Los 3,000 que se convirtieron el día de Pentecostés y estos 5,000.

El interrogatorio de la oposición. Al día siguiente se reunió el concilio para interrogar a Pedro y Juan,  interrogándolos sobre en qué poder y en qué nombre hacían estas cosas, refiriéndose a la sanación del paralítico. Entonces, Pedro lleno del Espíritu Santo les responde con denuedo y fortaleza que fue en nombre de Jesús que hicieron esto. Aprovecha y vuelve a recordarles su pecado con la crucifixión de Jesús, el que rechazaron es la Piedra Angular y sólo en Su nombre es que hay salvación. Todos necesitamos a Dios, pero también necesitamos la vida de Cristo, y su muerte nos da vida. Cristo es el camino que debemos seguir, es la verdad que tenemos creer, la vida que tenemos que copiar. 

La próxima semana el pastor terminará con estos versículos.

En la continuación de  la serie Hasta Los Confines de la Tierra sobre el libro de Los Hechos, el pastor Miguel Núñez nos trae hoy el mensaje La Osadía de la Predicación, basado en Hechos 3, versículos del 12 al 26. Estos versículos narran el segundo sermón del apóstol Pedro pronunciado justo después de haber sanado junto con Juan a un cojo discapacitado que colocaban a la entrada del templo para pedir limosnas.

Recordamos que la semana pasada el mensaje fue titulado El Poder de Dios en Acción, ya que fue basado en el capítulo 3, versículos del 1 al 11, los cuales narran cuando Pedro y Juan entrando al templo para adorar al Señor, y por dirección divina obraron un milagro en este hombre cojo de nacimiento, ordenándole en el nombre de Jesús de Nazaret que se levantara. Vimos que el milagro es una señal que apunta a la majestuosidad de Jesús, por eso el apóstol Juan no utiliza la palabra milagro en su evangelio, utiliza la palabra señal. Este milagro a través de Pedro representa lo que Dios puede hacer con la humanidad que está discapacitada espiritualmente. Dios está dispuesto a cambiar nuestras vidas si lo pedimos con fe. El pueblo, al ver este milagro se maravillaba y se asombraba al ver el poder de Dios en acción, por lo que Pedro, al ver esta reacción, aprovechó y les llama la atención para ayudarlos a entender el significado del milagro, que no eran ellos los que habían hecho esto , que era únicamente por el poder de Dios.

En los versículos de hoy vemos la osadía en la predicación de Pedro por la oposición y hostilidad de los judíos, quien le muestra la enormidad de su delito, pero sin querer enojarlos ni desesperarlos. Con toda seguridad los que rechazan, rehúsan o niegan a Cristo lo hacen por ignorancia.

Pedro les hizo ver la absoluta necesidad del arrepentimiento que debe cargarse solamente en la conciencia de todos los que desean que sus pecados sean borrados y que puedan tener parte en el refrigerio que nada puede dar, sino el sentido del amor perdonador de Cristo. Aquí tenemos un discurso fuerte para advertir a los judíos las consecuencias temibles de su incredulidad, con las mismas palabras de Moisés, su profeta preferido, dado el celo fingido de quienes estaban listos para rechazar el cristianismo y tratar de destruirlo. Les hizo ver que Cristo vino al mundo a traer una bendición y envió a Su Espíritu para que fuera la gran bendición. Cristo vino a bendecirnos convirtiéndonos de nuestras iniquidades y salvándonos de nuestros pecados. Por naturaleza nosotros nos aferramos al pecado, pero el designio de la gracia divina es hacernos volver de eso para que no sólo podamos abandonarlo, sino odiarlo. Que nadie piense que puede ser feliz continuando en pecado cuando Dios declara que la bendición está en apartarse de toda la iniquidad. Que nadie piense que entiende o cree el evangelio si solo busca liberación del castigo del pecado, pero no espera felicidad al ser liberado del pecado mismo. Nadie espere ser apartado de su pecado a no ser que crea en Cristo, el Hijo de Dios, y lo reciba como sabiduría, justicia, santificación y redención.

Pedro conecta a Jesús con el pasado, les recuerda los nombres de los antepasados de los judíos, centra su sermón en Jesús. Presenta la palabra de Dios con fortaleza y confronta a los judíos reclamándoles que permitieron que Jesús fuera crucificado. Los judíos mataron al autor de la vida, al santo y Justo. 

En su sermón Pedro enfatiza la responsabilidad de este hecho y a la vez les dice que el autor del milagro que acaban de ver era precisamente al que ellos crucificaron, que no eran ellos, que ellos eran simplemente sus instrumentos y por eso los milagros y sermones se hacen invocando Su nombre, es en el nombre de Jesús. Cuando el predicador o expositor honra a Dios  con su vida y con el mensaje, Dios glorifica a Cristo a través de otorgar salvación a uno o muchos de los que escuchan. La salvación se obtiene a través de la fe que se tiene en Cristo Jesús.

Pedro no excusa el delito de permitir la crucifixión, les llama ignorantes por rechazar y negar a Jesús porque esto había sido profetizado desde el Antiguo Testamento que lo menciona a través de todos los profetas que el Cristo debía  padecer, y ellos no lo reconocieron. 

Adicionalmente Pedro  llama al arrepentimiento y conversión. El arrepentimiento es la respuesta de mi corazón a la convicción  que pone el Espíritu en mi conciencia, por lo que es un regalo de Dios. El verdadero arrepentimiento provoca un cambio de actitud y de conducta, se experimenta dolor por haber manchado el nombre de Dios, por el daño que hizo a otros. Este arrepentimiento a que llama Pedro es para que luego tengan un tiempo de refrigerio de parte de Dios.

Pedro continúa recordando lo dicho por los Profetas y Moisés. Les recuerda que Dios les prometió levantar otro profeta primero para ellos y luego para los que creen en Él, los gentiles, y ese es Jesús. Les recuerda que Moisés los sacó de la esclavitud de Egipto y Jesús nos saca de la esclavitud del pecado, Moisés los llevó a la tierra física prometida y Jesús nos lleva a la tierra espiritual prometida. 

Podemos ver que toda la biblia está centrada en Cristo, lo menciona a través de todos los profetas en el Antiguo Testamento y es el centro del Nuevo Testamento, es totalmente cristocéntrica. Y así como el pueblo judío lo rechazo, lo negó y continuó en pecado, de igual manera nosotros seguimos  en pecados, por lo que el pastor Núñez llama al arrepentimiento por la convicción de pecado.

Padre celestial, fortalece nuestra fe. Pedimos perdón por nuestros pecados y ofensas a otros, reconozco que muchas veces desobedezco Tu Palabra. Ayúdanos a que nuestro arrepentimiento sea por siempre y que podamos cambiar de actitud y comportamiento. Bendiciones.

El libro de Los Hechos proporciona la historia de los primeros 30 años del cristianismo, de la formación de la iglesia, y sobre este libro el pastor Miguel Núñez tiene una serie de sermones titulada Hasta Los Confines de la Tierra, ya que Jesús antes de su ascenso instruyó a sus discípulos a que le fueran testigos y llevaran el evangelio a Jersusalén, Judea, Samaria y hasta los confines de la tierra. Cada semana el pastor Núñez nos trae un mensaje basado en una  porción de este libro, por lo que esta semana el mensaje está basado en el capítulo 3, versículos del 1 al 12, y fue titulado El Poder de Dios en Acción.

La semana pasada el mensaje fue titulado Una Comunidad Llena del Espíritu Santo, basada en Hechos 2:41-47, donde se narra cómo el Espíritu Santo transformó las personas y la comunidad que escucharon el primer sermón del apóstol Pedro, lo que marcó el inicio de la formación de la iglesia. Este hecho provocó que estos hermanos se mantuvieran cerca de las ordenanzas santas y abundaran en piedad y devoción; porque el cristianismo, una vez que se admite, dispone el alma a la comunión con Dios para que nos encontremos con Él. El Espíritu Santo los llenó con tal amor que hizo que cada uno fuera para el otro como para sí mismo, que todas las cosas fueran en común, suprimiendo el egoísmo. Igualmente se dedicaban a la oración, a fin de escudriñar el corazón de Dios, conocer Su carácter, para entrar en Sus propósitos y participar de Su gloria. Así mismo, pasaban el día en adoración, que es el ofrecimiento de mi vida a Dios.  Esta iglesia no solo ofreció sus bienes materiales, ofrecieron sus vidas a Dios, eran el reflejo de lo que adoraban. Fue una comunidad llena del Espíritu Santo y a la vez testigos de Cristo.

En los versículos de hoy vemos el poder de Dios en acción. Estos versículos narran  que los apóstoles y los primeros creyentes asistían al servicio de adoración en el templo y uno de esos días Pedro y Juan se detuvieron frente a un cojo discapacitado  que colocaban a la entrada para pedir limosnas, y por dirección divina obraron un milagro en este hombre, ordenándole en el nombre de Jesús de Nazaret que se levantara, y caminando junto a los apóstoles  el hombre entró al templo saltando de alegría y alabando a Dios.  Así, si intentamos con buen propósito la sanidad de las almas de los hombres, debemos ir en el nombre de Jesucristo, llamando a los pecadores incapacitados que se levanten y anden en el camino de la santidad por fe en Él.

Es importante notar la diferencia en el modo de hacer los milagros. Nuestro Señor siempre hablaba como teniendo poder omnipotente, sin vacilar jamás para recibir la honra más grande que le fue conferida por sus milagros divinos. Pero los apóstoles referían todo al Señor y se negaban a recibir honra, excepto por ser sus instrumentos sin méritos. Esto muestra que Jesús era uno con el Padre, e igual que Él. Mientras, los apóstoles sabían que eran hombres débiles y pecadores, se reconocían dependientes en todo de Jesús, cuyo poder era el que curaba. Por lo que toda corona debe ser puesta a los pies de Cristo.

En la antigüedad se consideraba a los discapacitados como una disciplina de parte de Dios, por lo que los llevaban a las puertas de los templos a pedir limosnas para su sostenimiento. En este caso el discapacitado se dirige a Pedro y Juan para pedirles alguna limosna, pero Pedro le dice que no tenía plata ni oro, pero lo que tenía le daba, y en el nombre de Jesús lo ayudó y le ordenó a que se levantara. Entonces la pregunta que surge es: que hay detrás de un nombre?, del nombre de Jesús?

Un nombre representa un carácter, una reputación y una confianza. El nombre es lo que identifica una persona y cuando se da el nombre marca el inicio de una relación.Por lo que orar en el nombre de Jesús significa que reconocemos que Él tiene toda la autoridad que le fue conferida por Dios. Él tiene el poder, el derecho y la autoridad sobre todo lo creado. Por eso también tiene poder sobre las enfermedades y las discapacidades, y Pedro y Juan oraban en nombre de Jesús, el cojo fue sanado y el nombre de Jesús fue glorificado. Este es el primer milagro de Pedro.

El milagro es una señal que señala a la majestuosidad de Jesús, por eso Juan no utiliza la palabra milagro en su evangelio, utiliza la palabra señal. Este milagro a través de Pedro representa lo que Dios puede hacer con la humanidad que está discapacitada espiritualmente. Con la limosna que Pedro y Juan le hubieran podido dar este hombre quedaría exactamente en el mismo sitio, sin embargo Dios le da algo mucho mayor con lo que le cambió su vida completa. Dios está dispuesto a cambiar nuestras vidas si lo pedimos con fe. Así como reaccionó con gozo el cojo al ver que podía caminar, así reaccionamos nosotros al ver que somos sanados espiritualmente, nos llenamos de gozo y sentimos que hemos nacido de nuevo.

Todo el pueblo que vio este milagro se maravillaba y se asombraba, por lo que Pedro, al ver esta reacción les llama la atención para ayudarlos a entender el significado del milagro, que no eran ellos lo que habían hecho esto, que era únicamente por el poder de Cristo.

Continuando con la serie Hasta Los Confines De La Tierra que el pastor Miguel Núñez lleva sobre el libro de Los Hechos, hoy nos trae el mensaje titulado: Una Comunidad Llena Del Espíritu,  basado en el capítulo 2, versículos del 41 al 47.

La semana pasada el pastor Núñez concluyó el mensaje sobre Hechos 2:36-41 titulado Predicación Bajo La Unción Del Espíritu Santo, parte II, en el cual vimos que la primera predicación del apóstol Pedro el día de Pentecostés estaba bajo la unción del Espíritu porque también estaba llano de la Palabra y lleno de Cristo, por lo que la cosecha de almas arrepentidas y que aceptaron a Jesús como su Señor y Salvador, fueron 3,000. Fue un texto corto pero lleno de significado que revela varios temas, como fueron: 1.- Los presentes, que en su mayoría eran Judíos, les llamaron hermanos, lo que significa que en sus mentes y corazones  el Espíritu Santo ya había trabajado.  2.- La convicción de pecados cuando Pedro les exhorta al arrepentimiento de sus pecados, principalmente el haber sido cómplices de la crucifixión de Cristo. 3.- Solo hay una autoridad para el perdón de los pecados, que es Jesucristo, y sólo se reconoce si el Espíritu Santo hace su trabajo en el corazón del nuevo creyente.  4.- El cumplimiento de la promesa, que aquellos que se hallan arrepentidos reciben el don del Espíritu Santo.  5.- Pedro exhorta a los que seguían en incredulidad para que se arrepintieran de sus pecados y perversidad en que vivían. Y, 6.- Finalmente vimos que fruto de este sermón y del trabajo del Espíritu Santo hubo una gran cosecha. Más de 3,000 personas se arrepintieron y aceptaron a Cristo como su Señor y Salvador. 

Las personas y comunidades que han recibido el Espíritu Santo sufren cambios en su forma de pensar y de ser, asumen nuevas características que son evidencias de la llenura del Espíritu Santo, en cuyos cuerpos mora el Espíritu Santo.

Este sermón de Pedro en Pentecostés fue el primer mensaje apostólico y evangelístico, y donde se derramó el Espíritu Santo, y fruto del mismo hubo una gran cosecha. Este sermón se considera el mensaje inaugural de la iglesia. 

En los versículos de hoy veremos cómo el Espíritu Santo transformó estas personas y la comunidad, tenemos la historia de la iglesia  primitiva, de la formación de la iglesia, de sus primeros tiempos. Se mantuvieron cerca de las ordenanzas santas y abundaron en piedad y devoción; porque el cristianismo, una vez que se admite, dispone el alma a la comunión con Dios para que nos encontremos con Él,  porque Él ha prometido reunirse con nosotros. La grandeza de lo que estaba sucediendo los elevó por encima del mundo, y el Espíritu Santo los llenó con tal amor que hizo que cada uno fuera para otro como para sí mismo, y, de este modo, hizo que todas las cosas fueran en común, sin destruir la propiedad, sino suprimiendo el egoísmo y provocando el amor. El Señor, de día en día, inclinaba más los corazones a abrazar el evangelio; no  eran simples profesantes, sino  que eran realmente llevados a un estado de aceptación ante Dios, siendo partícipes de la gracia regeneradora. Los que Dios ha designado para la salvación eterna, serán eficazmente llevados a Cristo hasta que la tierra sea llena del conocimiento de su gloria.

La llenura  del Espíritu Santo que recibieron fue producto de la entrega de sus corazones, la entrega de sus vidas a Jesús. Se dieron a Dios, y Dios se dio a ellos. A partir de este sermón se dedicaron continuamente a la oración, apegados a las ordenanzas santas, ya no realizaban las labores a que estaban acostumbrados, cambiaron sus estilos de vida. Se dedicaron a las enseñanzas de las Escrituras.

Estas enseñanzas, y la llenura del Espíritu, produjo en ellos el deseo de comunión, de koinonia, con los demás hermanos que también habían recibido el Espíritu Santo. Porque el cristianismo, una vez que se admite,  dispone el alma a la comunión con Dios, elimina nuestro egoísmo. Ellos estaban juntos, unánimes, compartían el pan y vendían sus bienes para compartir el fruto con los necesitados. Vendían sus propiedades para hacer tesoro en los cielos. Debemos estar cerca de los hermanos para conocer sus necesidades y saber cómo ayudarlos.  Igualmente se dedicaban a la oración, a fin de escudriñar el corazón de Dios, conocer Su carácter para entrar en Sus propósitos y participar de Su gloria. En la oración lo importante es lo que está en el corazón de Dios, no lo que está en nuestros corazones. 

Estos hermanos tenían un espíritu de gozo, alegría y sencillez que se los produjo  la llenura del Espíritu Santo.  Podemos ver que gente sencilla es gente llena de gozo.

Igualmente pasaban el día en adoración al Señor. La adoración es el ofrecimiento de mi vida a Dios. Esta iglesia no solo ofreció sus bienes materiales, ofrecieron sus vidas a Dios. Eran el reflejo de lo que adoraban, por eso sus vidas reflejaban a Cristo.

El Señor dio gracia a esa iglesia para con el pueblo, encontraron gracia con el pueblo, y así inclinaba el corazón de muchos día a día, y  llevaba los que iban siendo salvos. Era una comunidad que el Señor llenó de su Santo Espíritu. Se involucraron en el evangelismo, en las misiones, alcanzando a todo el mundo. Fue una comunidad llena del Espíritu y a la vez testigos de Cristo.

Padre celestial, aumenta y  fortalece nuestra fe. Pon en nuestro corazón el deseo de ser testigo Tuyo y de dar a conocer Tu evangelio.  Que podamos alcanzar al mundo dando a Tu Palabra y Tu carácter. Bendiciones.

El pastor Miguel Núñez continuó hoy el mensaje titulado  Predicación Bajo la Unción del Espíritu Santo que inició la semana pasada, es decir la segunda parte, ahora basado en Hechos 2:36-41, dentro del marco de la serie sobre el libro de Los Hechos llamada Hasta los Confines de la Tierra

La semana pasada vimos en los versículos del 14 al 36 el primer sermón del apóstol Pedro a miles de personas, y el derramamiento del Espíritu Santo el día de Pentecostés,  después de haber sido testigo de la ascensión de nuestro Señor Jesucristo.  Vimos que la predicación de Pedro estuvo bajo la unción del Espíritu Santo, por el poder y denuedo con se ejecutó, y hasta los extranjeros que asistieron pudieron escuchar el mensaje en sus propios idiomas, para  que a su vez llevaran el mensaje del evangelio a sus respectivos lugares de origen, y de ahí surge el llamado don de lenguas.  También vimos que se en este hecho se observan tres elementos importantes que se repiten en los 15 mensajes registrados después de la ascensión, comenzando con Pedro. Se reconoce el verbo, la palabra y el carácter y  pasión con que el orador habla. Con esos elementos a manos fue que  vimos el mensaje de Pedro lleno del Espíritu.  Es notable que  el hombre bajo la unción del Espíritu no teme al hombre, solo a Dios.  La predicación bajo la unción del Espíritu Santo está llena de la palabra inspirada por Dios. Pedro estaba lleno del Espíritu, lleno de la Palabra y lleno de Cristo. Fue una predicación cristocéntrica. También les recordó que ellos habían sido lo que crucificaron a Jesús, que eran culpables, por lo que tuvieron convicción de pecado y muchos se arrepintieron.

En los versículos que vemos hoy observamos que fruto de este sermón de Pedro unas tres mil almas se convirtieron, se bautizaron y recibieron el don del Espíritu Santo. Desde la primera entrega del mensaje se vio que en él había poder divino; miles fueron llevados a la obediencia de la fe. Pero ni las palabras de Pedro ni el milagro presenciado pudieron producir tales efectos si no se hubiera dado el Espíritu Santo. Cuando los ojos de los pecadores son abiertos, no pueden sino sentir remordimiento de corazón por el pecado, no pueden menos que sentir una inquietud interior. El apóstol les exhorta a arrepentirse de sus pecados y confesar abiertamente su fe en Jesús como el Mesías, y ser bautizados en su nombre.  Así, pues, profesando su fe en Él, iban a recibir la remisión de sus pecados, y a participar de los dones y gracias del Espíritu Santo.  Por gracia de Dios tres mil personas aceptaron la invitación del evangelio. No puede haber duda que el don del Espíritu Santo, que todos recibieron, y del cual ningún creyente verdadero ha sido jamás exceptuado, era ese Espíritu de adopción, esa gracia que convierte, guía y santifica, la cual se da a todos los miembros de la familia de nuestro Padre celestial.

Hoy tenemos un texto corto pero lleno de significado.  Nos revela varios temas que a continuación se desarrollan:

1.- Lo primero que vemos es que los presentes, que en su mayoría eran Judíos, les llamaron hermanos, lo que significa que en sus mentes y corazones el Espíritu Santo ya había trabajado. Muestran el dolor de su corazón producto de la convicción de pecado. La predicación de Pedro traspasó sus corazones.

2.- Vemos la convicción de pecados cuando Pedro les exhorta al arrepentimiento de sus pecados, principalmente el haber sido cómplices de la crucifixión de Cristo. Pedro muestra el poder del Espíritu, se muestra osado, con valentía al llamarlos culpables y exhortarlos al arrepentimiento. Les exhorta a realizar un cambio importante en sus vidas, cambiar sus mentes, dar un giro de 180 grados de la dirección en que iban. 

3.- El sermón de Pedro muestra que solo hay una autoridad para el perdón de los pecados. Esta autoridad, que es Jesucristo, solo se reconoce si el Espíritu Santo hace su trabajo en el corazón del nuevo creyente.  El Padre le dio autoridad desde la creación, autoridad para eliminar pecados.

4.- Vemos en el texto el cumplimiento de la promesa, que aquellos que se hallan arrepentidos reciben el don del Espíritu Santo. Esta promesa la hizo el Padre desde la creación, y Cristo lo repitió en el momento de la ascensión cuando dijo que se iba pero que enviaría el consolador, el Espíritu Santo, que a su vez  es el agente de la santificación.  El Espíritu de Dios es la promesa de Dios, para convicción de pecados, nos convence de nuestra necesidad de Cristo, nos hace mansos y humildes, nos guía a toda verdad.

5.- Pedro exhorta a los que seguían en incredulidad para que se arrepintieran de sus pecados y perversidad en que vivían. La sociedad de aquellos días era igual a la que vivimos hoy, nos hemos desviado de la verdad, no creemos en las verdades de la Palabra. Pedro los llama, y nos llama a nosotros, a ser salvos de esta generación perversa e incrédula, a ser salvos de la ira de Dios, arrepintiéndonos y corriendo a Dios.

6.- Fruto de este sermón y del trabajo del Espíritu Santo hubo una gran cosecha, fue el fruto de esta predicación osada de Pedro. Más de 3,000 personas se arrepintieron y aceptaron que a partir de ese momento Cristo era su Señor y Salvador.  Este grupo aceptó el llamado de realizar cambios en sus vidas.

Este sermón de Pedro es el primer mensaje evangélico y donde se derramó el Espíritu Santo, y fruto del mismo hubo esta gran cosecha.  

Padre celestial, fortalece nuestra fe en Cristo. Ayúdanos a fortalecer nuestro carácter para rechazar las tentaciones del mundo y arrepentirnos con sinceridad de nuestros pecados, y no volver a cometerlos. Bendiciones.

En la IBI predicó hoy el pastor principal, Miguel Núñez,  para continuar su serie Hasta los Confines de la Tierra basada en el libro de Los Hechos. El mensaje ha sido titulado: Predicación Bajo La Unción Del Espíritu, basado en los versículos del 14 al 36 del capítulo 2 de este libro de Los Hechos.

La semana pasada el pastor trajo  el mensaje: La llegada del Espíritu Transformó la Iglesia, basado en los versículos del 1 al 13 de este segundo capítulo, en los cuales se narra el derramamiento del Espíritu Santo el día de Pentecostés. De estos versículos se extrajeron cinco grandes enseñanzas, que fueron: la ocasión de la llegada del Espíritu Santo, las manifestaciones del Espíritu Santo, la razón por la que Dios envió Su Espíritu, los testigos presenciales de la llegada del Espíritu Santo y, el significado de la llegada del Espíritu Santo.  Se hizo evidente con este evento tan importante en la historia universal que fue el punto de partida de la formación de la iglesia,  y que con los extranjeros que estaban presentes representaba el inicio de La Gran Comisión, ya que escucharon el mensaje de las maravillas de Dios en sus propios idiomas para que lo transmitieran en sus lugares de origen, hasta los confines de la tierra. Se convirtieron en mensajeros de Dios.

Estos versículos de hoy narran el primer sermón de Pedro, que se realizó  inmediatamente después del derramamiento del Espíritu Santo y muestra que estaba completamente recuperado de su caída y cabalmente restaurado al favor divino.  Porque el que había negado a Cristo, ahora lo confesaba osadamente. Su relato del derramamiento del Espíritu Santo estaba concebido para estimular a sus oyentes a que abrazaran la fe de Cristo y se unieran a Su Iglesia.  Aunque Pedro estaba lleno del Espíritu Santo y hablaba en lenguas conforme al Espíritu le daba que hablase, no pensó en dejar de lado las Escrituras, porque el Espíritu es dado, no para suprimir las Escrituras, sino para capacitarnos para entenderlas, aprobarlas y obedecerlas.  A partir de este don del Espíritu Santo, Pedro les predica a Jesús: y  la historia de Cristo. Les relata  su muerte y sus sufrimientos, que ellos presenciaron unas pocas semanas antes. Su muerte es considerada como acto de Dios y de maravillosa gracia y sabiduría. De manera que la justicia Divina debe ser satisfecha, Dios y el hombre reunidos de nuevo, y Cristo mismo glorificado. En cuanto al acto de la gente; fue un acto de pecado y necedad horrendos en ellos. La resurrección de Cristo suprime el reproche de su muerte; Pedro habla mucho de esto. Cristo era el Santo de Dios, santificado y puesto aparte  para su servicio en la obra de redención. Este hecho tuvo lugar según estaba profetizado y los apóstoles fueron testigos.

La resurrección no se apoyó sobre esto solo; Cristo había derramado dones milagrosos e influencias divinas sobre sus discípulos, y ellos fueron testimonio de sus efectos. Mediante el Salvador se dan a conocer los caminos de la vida  y se nos exhorta a esperar la presencia de Dios y su favor para siempre. Todo esto surge de la creencia segura que Jesús es el Señor y el Salvador ungido.

En el libro de Los Hechos puede observarse que después del día de Pentecostés estos hombres mostraron  denuedo en la  predicación del mensaje.  Pasaron de ser hombres intimidados a intimidantes,  de inmaduros a sensatos, de temerosos a valientes, de imprudentes a sabios.  Esa fue la labor del Espíritu Santo para que el mensaje de Dios fuera llevado hasta los confines de la tierra.

En esencia, en este discurso de Pedro tenemos dos puntos importantes. Primero tenemos el punto  neumatológico, que tiene que ver con el ministerio del Espíritu Santo, y el segundo es referente al punto  cristológico, que tiene que ver con el ministerio de Cristo. Los demás temas son secundarios.

Tres elementos tenemos en los 15 mensajes registrados después de la ascensión del Señor, comenzando con Pedro. Se reconoce el verbo, que es la Palabra, el carácter y la pasión con que el orador habla. Pedro habla enteramente bíblico y enteramente cristocéntrico. También sale a relucir el carácter de Pedro. Con esos elementos a manos veremos el mensaje de Pedro lleno del Espíritu. El hombre bajo la unción del Espíritu no teme al hombre, solo a Dios. Pedro está predicando bajo la unción del Espíritu. 

La predicación bajo la unción del Espíritu Santo está llena de la palabra inspirada por Dios. Pedro estaba lleno del Espíritu, lleno de la Palabra y lleno de Cristo. Era una predicación cristocéntrica.  Muestra valentía, coraje, carácter y conocimiento, algo nuevo que Pedro no tenía antes.

Pedro comienza presentando la vida de Jesús. Muestra pasión por el mensaje, hace referencia a las Escrituras, además de la vida de Jesús les habla de la crucifixión, porque aunque lo vieron, y vieron sus milagros, pero no lo conocieron y lo mataron. Porque la experiencia de Pedro en la negación de Jesús, sirvieron para vaciarlo de él mismo y llenarlo del Espíritu.

Con relación a la cruz tenemos dos lecturas. Una que vemos de manera horizontal, que vemos que los romanos y judíos clavaron a Jesús en un hecho horrendo y pecaminoso, pero la vertical, celestial, nos dice que Dios fue orquestando las circunstancias para que esto pasara porque tenía un plan de redención y salvación para beneficio de los hombres. La cruz tuvo el diseño de Dios.  Les recordó  que el Dios padre lo resucitó de entre los muertos porque Cristo no podía estar bajo el poder de la muerte, bajo el poder de ellos. Eso ocurrió porque era imposible que el poder de la muerte venciera el poder de Dios.  Sin la resurrección todos estaríamos en pecado todavía. Por lo que el día grande del Señor, el día del juicio, todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo. 

También habla de la ascensión de Cristo. Después de la ascensión el Padre lo sienta a Su derecha, le confiere el mayor poder. Vemos a Pedro lleno del Espíritu llamando la atención de los israelitas, diciéndoles que a éste que crucificaron ahora está sentado al lado del Padre, que es el Señor y Cristo, Mesías, el ungido.

Pablo confirma este evento diciéndonos que Cristo se humilló tomando la forma de hombre, de siervo, estuvo dispuesto a morir por los hombres y dispuesto a morir en la cruz, una muerte horrible y vergonzosa. Representó la humanidad lleno del Espíritu. Por estas razones Cristo cumplió los propósitos de Dios, y por eso Dios mismo lo exaltó hasta lo sumo  y lo sienta a Su derecha y lo ha hecho Señor.

Con este discurso Pedro inaugura su ministerio de predicación con este mensaje. Inaugura la era de la gracia Esta era está llena de Cristo y del Espíritu.

Padre celestial fortalece nuestra fe en Cristo. Perdona nuestros pecados y ayúdanos a ver que mis necesidades de perdón sólo pueden ser satisfechas por Tí. Fortalece nuestro carácter para rechazar las tentaciones y copiar Tu vida. Bendiciones.

Con el título: La llegada del Espíritu transformó la iglesia, el pastor Miguel Núñez predicó hoy en la IBI para continuar con su serie Hasta Los Confines de la Tierra sobre el libro de Los Hechos. El mensaje de hoy está basado en los versículos del 1 al 13 del capítulo 2.

Hace dos semanas el pastor predicó el mensaje Como Viviremos sobre los versículos del 12 al 26 del capítulo 1, en la cual se mencionó el mandato que le había dado Jesús a los discípulos durante los 40 días que estuvo con ellos después de su resurrección, sobre quedarse en Jerusalén hasta que llegara la promesa del derramamiento del Espíritu Santo. Durante esos días, y estando en el aposento alto en Jerusalén, en lo que esperaban, se dedicaron a la oración y a la convivencia juntos, por lo decidieron reemplazar a Judas, el que traicionó a Jesús. Este hecho cambió la vida de los discípulos por completo, cultivaron una vida llena del Espíritu de Dios.

En estos versículos de hoy, del 1 al 13 del capítulo 2, se narra el momento del día de Pentecostés donde ocurre el derramamiento del Espíritu Santo, y cómo este hecho ejerció grandes influencias en la creación y transformación de la iglesia. Estaban viviendo juntos, habían orado juntos mucho más que antes, y habían podido superar las diferencias que tenían, por lo que había unanimidad y gran amor unos con otros.

Ese día de Pentecostés un viento recio llegó con mucha fuerza. Esto era para significar las influencias y la obra poderosa del Espíritu de Dios en las mentes de los hombres, y por medio de ellos, en el mundo. De esta manera, las convicciones del Espíritu dan lugar a sus consolaciones; y las ráfagas recias de ese viento bendito preparan el alma para los vientos fructificadores, suaves y amables. Hubo una aparición de algo como llamas o lenguas de fuego, que iluminó a cada uno de ellos, según lo que Juan el Bautista decía de Cristo, que Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Fueron llenos del Espíritu Santo más que antes. Fueron llenos de la gracia del Espíritu, y más que antes, puestos bajo su influencia santificadora; más separados de este mundo, y más familiarizados con el otro. Se regocijaron más que antes con las consolaciones y el amor de Cristo. Fueron llenos de los dones del Espíritu Santo; tuvieron poderes milagrosos para el avance del evangelio. Hablaron, no de pensamientos o meditaciones previos, sino como el Espíritu les daba que hablasen. Los instrumentos que el Señor empleó primero para difundir la religión cristiana, no podrían haber progresado sin este don, lo cual probó que su autoridad era de Dios.

Se hace evidente que después de las manifestaciones del Espíritu, el Señor siempre habla. Esto lo vemos desde el capítulo uno de Génesis, sucedió en el monte Sinaí y el día que Jesús fue bautizado. 

En estos versículos tenemos cinco grandes enseñanzas: 

1.- La Ocasión de la llegada del Espíritu Santo, 

2.- Las Manifestaciones del Espíritu, 

3.- La Razón por la que Dios envió Su Espíritu, 

4.- Los Testigos presenciales de la llegada del Espíritu y 

5.- El Significado de la llegada del Espíritu Santo. Estas enseñanzas las vamos a desarrollar brevemente.

1.- La ocasión de la llegada del Espíritu Santo se produce el día de Pentecostés. Este día importante porque se celebra a los 50 días después de la Pascua, de la fiesta por la recogida de granos en el Antiguo Testamento.  Coincide con la entrega de parte de Dios de la ley, la Tora, al pueblo judío.  Estaban a los 50 días después de la crucifixión de Cristo.  Este día de Pentecostés representa el inicio de la iglesia cristiana, su nacimiento, siendo Cristo el centro y dirigida por el Espíritu Santo. 

2.- La manifestación del Espíritu Santo fue evidente, Dios utilizó elementos de la naturaleza para manifestarse.  Utilizó el viento recio, de manera impetuosa y utilizó el fuego que iluminaba a todos los que fueron llenos del Espíritu. Eran como lenguas de fuego que se repartieron sobre los presentes.

3.- La razón primaria para la que Dios envió su Espíritu es para que fueran testigos. Los que fueron llenos del Espíritu salieron luego con fortaleza, denuedo y conocimiento a predicar la Palabra. Se hizo en diferentes lenguas para que todos los presentes y los que recibieran el evangelio pudieran entenderlo en sus propias lenguas. Es obvio que estas lenguas son humanas porque no requirieron de traductores, fueron recibidas por diferentes personas y pudieron entenderlas. 

4.- Los testigos de la llegada del Espíritu Santo fueron de múltiples regiones, oyeron en sus propios idiomas el mensaje. Como era el día de Pentecostés era obligatoria la presencia de todos los mayores de 20 años, se celebraba 50 días después de la Pascua, cuando fue crucificado Jesús, por eso había tanta gente reunida cuando sucedió la llegada del Espíritu. Estos testigos se sintieron asombrados, desconcertados y entusiasmados por la presencia del Espíritu y que estaban escuchando el mensaje en sus propios idiomas. Maravillados se preguntaban, ¿qué quiere decir todo esto que está sucediendo? 

5.- El significado de la llegada del Espíritu Santo. Es la respuesta de la pregunta anterior sobre qué quería decir, el significado, de todo lo que estaba sucediendo ese día. La llegada del Espíritu fue para regenerar la iglesia, y para crear y mantener la unidad de los hermanos. La unidad de los hermanos es una actividad, una manifestación sobrenatural que solo el Espíritu de Dios lo puede lograr. 

Los extranjeros que estaban reunidos en ese lugar representaban el inicio de La Gran Comisión. Escucharon el mensaje de las maravillas de Dios en sus propios idiomas para que lo transmitieran en sus lugares de origen, hasta los confines de la tierra. Se convirtieron en mensajeros de Dios. 

Padre celestial, fortalece nuestra fe. Ayúdanos a ser dignos de recibir Tu Santo Espíritu y dejarnos guiar por Él. Que el Señor nos lleve al lugar que quiera para ser testigo Suyo. Bendiciones.

17 de Abril de 2017

Entonces, ¿cómo viviremos?

El pastor Miguel Núñez predicó hoy sobre los versículos del 12 al 26 del capítulo 1 del libro de Los Hechos, continuando con su serie Hasta Los Confines De La Tierra, titulando el mensaje: Como Viviremos.

Los discípulos comenzaron a enfrentar problemas y peligros de persecución después de la resurrección de Jesús, por lo que decidieron obedecer las instrucciones de Cristo de irse a Jerusalén, al aposento alto, para orar y esperar la promesa del derramamiento del Espíritu Santo. Ellos sabían que los que están en oración están en mejor situación para recibir bendiciones espirituales. 

La gran cosa de la que los apóstoles debían atestiguar ante el mundo era la resurrección de Cristo, porque era la gran prueba de que Él es el Mesías, y el fundamento de nuestra esperanza en Él.  Ellos fueron ordenados para predicar a Cristo y el poder de su resurrección.

La resurrección es la base de toda la esperanza cristiana porque resume todo el poder divino, por lo que en vista de este suceso debemos hacernos la pregunta:  Cómo Viviremos?  Después de la resurrección de Cristo debemos ver como vivieron sus discípulos, lo que podría ser una guía para nosotros en esta época. Esto sirvió de introducción para leer el texto de hoy.

En la muerte de Cristo los discípulos tuvieron una fuente para cambiar su estilo de vida, pero la resurrección les dio el poder y motivación para vivir en obediencia al Señor. Por lo que la respuesta a la pregunta Cómo Viviremos? Es sin lugar a dudas una vida de oración y obediencia, y habitar en unidad y en armonía entre los hermanos, de un solo sentir y corazón. 

La crucifixión y la resurrección cambió la vida de los discípulos. Fueron humillados. A partir de ahí cambiaron su carácter y tuvieron fe, y se dedicaron a la oración y a ser obedientes.  Si la traición del hombre nos paraliza, la resurrección de Cristo nos moviliza.

También comenzaron a vivir juntos, en unidad, compartiendo sus cosas para el sustento de todos. Estaban en el aposento alto entregados a la oración y unidos. La oración nos recuerda que somos dependientes de Dios, nos da poder de lo alto, nos coloca en posición de Dios bendecirnos si es Su voluntad. 

Cómo viviremos después de la resurrección? Debemos cultivar una vida de oración. Además de los apóstoles, ahora en el aposento alto están los hermanos de Jesús que no habían creído en Él, quienes cambiaron después de la resurrección, eran cerca de 120 personas.

También debemos cultivar una vida en la Palabra. Los discípulos manifestaron su crecimiento al involucrarse  profundamente en la Palabra. El vivir la Palabra nos lleva a mejorar nuestra vida de oración y obediencia. 

El poder de la resurrección cambia todos los estilos de vida del pasado, modifica la conducta de la persona, los pecados son eliminados y da paso a una vida de oración y obediencia.

Debemos cultivar una vida del Espíritu de Dios y de la providencia de Dios. Después de los discípulos haber orado se dieron a la tarea de elegir al sustituto de Judas. Y de ahí en adelante, todo lo hacían en oración y obediencia, esperando la respuesta del Señor.

En resumen y para concluir, después de la resurrección y antes de la segunda venida de Cristo debemos vivir en oración, en obediencia, en unidad, en la Palabra y en el Espíritu de Dios.

Continuando con la serie Hasta Los Confines De La Tierra sobre el libro de Los Hechos, el pastor Miguel Núñez hoy nos trae el mensaje titulado: El Que Es y Que  Era y Que Ha De Venir, en base a los versículos del 8 al 11 del capítulo 1 de este libro.

La semana pasada vimos que los discípulos se habían apresurado  a preguntar a Jesús sobre el tiempo de su segunda venida y la restauración del reino de Israel, algo que Jesús nunca les mandó ni les animó a buscar. Nuestro Señor sabía que su ascensión y la enseñanza del Espíritu Santo pronto pondrían fin a esas expectativas y, por tanto, sólo los reprendió; pero esto es una advertencia para su Iglesia de todos los tiempos: cuidarse de desear conocimientos  prohibidos. También vimos que les había dado instrucciones para que cumplieran su deber, tanto antes de su muerte y desde su resurrección, y este conocimiento basta para el cristiano. Es suficiente que Él se haya propuesto dar a los creyentes una fuerza igual a sus pruebas y servicios; que, bajo el poder del Espíritu Santo, sean de una u otra manera testigos de Cristo en la tierra, mientras en el cielo Él cuida con perfecta sabiduría, verdad y amor de sus intereses.

Hoy vemos que la ascensión de Jesús le devuelve a su trono celestial a la derecha de Dios, del cual vino a la tierra, y permanecerá allí hasta que regrese en la gloria.  La presencia de dos ángeles con vestiduras brillantes es poner seguro que fueron testigos de la ascensión.

El tema  más importante que los apóstoles debían atestiguar ante el mundo era la resurrección de Cristo, porque era la gran prueba de que Él es el Mesías, y el fundamento de nuestra esperanza en Él. Los apóstoles fueron ordenados, no para asumir nimiedades y poderes mundanales, sino para predicar a Cristo y el poder de su resurrección.

Al Jesús no revelarles el tiempo de su segunda venida y por el contrario les dijo que el Espíritu Santo les daría poder para que fueran testigos de Él, es algo como que les dijera que se enfocaran en el presente y no en conocer el futuro.  El conocimiento del futuro nos podría sacar de la realidad de arrepentimiento en nuestro tiempo.

Jesús fue elevado, no se elevó, es decir que el Padre lo elevó, Él no se elevó por sí solo. Y los apóstoles y discípulos se quedaron observando de manera sorprendente, y mientras Él era elevado ellos adoraron para luego irse a Jerusalén para cumplir con las instrucciones de Jesús.

El color blanco de la ropa de los ángeles que se les aparecieron simboliza la pureza y brillantez de la gloria de Dios.  Los ángeles  llamaron la atención a los discípulos para que dejaran de ver al cielo y se enfocaran en las responsabilidades y misión que les dejó Jesús para que les fueran testigos.

De acuerdo a lo que hemos visto podemos hacernos la siguiente pregunta:

¿Cuál es el estado de Jesús en este momento, mientras nosotros esperamos su segunda venida?  En Hechos 7 nos dice algo.  Esteban cuando fue apedreado y antes de morir dice que los cielos se abrieron viendo a Jesús parado a la diestra del Padre. Está en funciones de abogado nuestro ante el Padre. Igualmente, tenemos varios versículos que nos demuestran lo mismo. Jesús es exaltado hasta lo sumo, Él le da un nombre sobre todo nombre y le da poder y autoridad sobre toda cosa creada debajo de la tierra y encima de la tierra.

El Padre hizo un trabajo con Jesús, lo levantó de los muertos, lo levantó de esta tierra para llevarlo a Su lado, le dio poder y autoridad sobre todas las cosas y lo dio a la iglesia como cabeza en todo. Y Jesús recibió todo esto con humildad, nunca reclamó nada para sí. Pero  El dirige todo de manera universal por los siglos de los siglos. El tiene el dominio eterno.

Así como una nube envolvió a Jesús para llevárselo, de igual manera una nube lo traerá de regreso. Y aunque fue llevado sólo, ahora no vendrá sólo, vendrá con Su ejército, y los que durmieron en el Señor primero se levantarán y vendrán con Él, y los que estemos con el Señor también vendremos con Él. Formaremos parte de Su séquito celestial. Y lo veremos como es Él y nosotros seremos como Él es.

Padre celestial, fortalece nuestra fe.  Señor, que nuestra expectativa sobre tu segunda venida sea constante y jubilosa, poniendo diligencia en la limpieza de nuestro corazón para ser hallados irreprensibles por Tí.

27 de Marzo de 2017

Esperando en el Señor

El pastor Miguel Núñez continuando hoy con la serie Hasta los Confines de la Tierra, predicó sobre los versículos del 4 al 8 del capítulo 1 del libro de Los Hechos titulando el mensaje Esperando en el Señor.

La semana pasada el mensaje  se  refirió  a los 40 días que pasó Jesús junto con sus discípulos antes de su ascensión y durante los cuales les impartió instrucciones de lo que debían hacer.

El versículo 3  narra el contenido de las conversaciones de Jesús.  Les habló del Reino de Dios, del mismo Reino que  habló  cuando nos enseñó a orar. Este Reino y Su trono esta en el corazón de cada creyente.  El reino de los cielos es una realidad entre nosotros. En los cielos se cumple a cabalidad, pero no es así en la tierra. Aquí en la tierra se abre paso poco a poco, porque Dios no reina en el corazón de cada individuo, porque no todos han entregado su corazón al Señor. Concluyendo ese mensaje, el pastor expresó que para pasar del reino de las tinieblas al reino de la luz debemos confesar fe en Cristo, reconocer que Cristo murió por el perdón de mis pecados, la resurrección es la garantía de sus promesas y la vida de Cristo que nos muestra que vivió toda su vida cumpliendo la ley.

Hoy el pastor Núñez continúa con su serie  revisando los versículos del 4 al 8 mencionados anteriormente, los cuales demuestran la resurrección de Cristo y tratan sobre el mandato de Jesús a sus discípulos de que no salieran de Jerusalén, ya que habría un derramamiento del Espíritu Santo en pocos días. Ellos,  intrigados,  le preguntaban si el reino de Israel sería restaurado, a lo que Jesús les respondió que no les correspondía conocer el tiempo ni la época que el Padre ha fijado en su autoridad, pero que recibirán poder cuando el Espíritu Santo venga sobre ellos, y entonces le serán testigos en Jerusalén, Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra, por lo que los discípulos no tuvieron otra opción que no fuera esperar en el Señor. Durante estos días Cristo les enseñó que este reino de que hablaba era del cielo, no terrenal como ellos esperaban.

Esto sería un bautismo por el Espíritu Santo, que les daría poder para hacer milagros e iba a iluminar y a santificar sus almas. Esto confirma la promesa divina y nos anima para depender de ella, porque la oímos de Cristo y en Él todas las promesas de Dios son sí y amén. Por esta razón este mensaje fue  titulado: Esperando En El Señor.

Los discípulos tenían mucho que entender y aprender, y estos 40 días fueron esenciales para esos fines. Una de las enseñanzas clave en la fe cristiana, es que si quieres caminar con Dios,  y está en el versículo 4, debes aprender a esperar en el Señor. 

En este caso específico se trata de esperar el bautismo del Espíritu Santo. Ellos debían ser cubiertos por el poder de Dios, ya que vendrían muchas persecuciones y vejaciones.  El tiempo de Dios es diferente al nuestro, y para nosotros entender Sus cosas, nos pone a esperar. Tenemos los ejemplos de la promesa del hijo a Abraham, que pasaron unos 25 años, igual con Noé que le pidió que construyera el Arca y fue mucho después que comenzó a llover. Y así está llena de ejemplos la historia. Por lo que los discípulos, y nosotros, debemos aprender a esperar en el Señor.

La segunda enseñanza es que Dios siempre cumple sus promesas. Juan el Bautista lo dijo en una ocasión mientras bautizaba en el Jordán, al decir que él bautizaba con agua, pero que después de él llegaría uno que bautizaría con el Espíritu Santo. Igualmente en el Antiguo Testamento se profetiza ( Isaías ) el derramamiento del Espíritu Santo. El rol del Espíritu en la vida de los discípulos fue vital, les ayudó a entender las cosas del reino de Dios y les dio poder para hacer muchos milagros. El Espíritu Santo, a quien Cristo le llamó el otro Consolador, les enseñó desde adentro, porque mora en cada uno de nosotros. El Espíritu toma de Dios y se lo hará saber a cada creyente. El ministerio del Espíritu es glorificar a Dios y al Hijo, por lo que jugó un papel fundamental en el crecimiento de la iglesia.

La tercera enseñanza es que el reino de Dios no es terrenal. Debemos pensar más en términos celestiales, en términos de la eternidad,  y menos terrenalmente. Para los discípulos y para nosotros no nos corresponde conocer los tiempos en que  Dios restaurará Su reino

La evangelización del mundo requiere el poder y el equipamiento necesarios. Por eso Cristo los manda a ser Su testigo en Jerusalén, Judea y Samaria, y los confines de la tierra. Igualmente nosotros debemos ser testigos de Cristo. Entonces el pastor pregunta: ¿Has sido tú testigo de Cristo con tu vida después que has sido redimido?

Porque el ser testigo de Cristo para llevar Su Evangelio es la gran comisión ordenada por Cristo.  Tanto en Mateo 28, como en Hechos 1:8 se refiere al mismo mandato, y para ir a predicar Su Evangelio debe ser con el poder del Espíritu de Dios. Es el plan de Dios que tiene una gran continuidad, un hilo conductor. Las naciones deben ser alcanzadas, y esto se hace predicando Su palabra siendo testigos de Cristo.

A manera de aplicación, y para concluir el mensaje,  el  pastor hace referencia que este llamado, esta ordenanza, es para todos aquellos que han sido redimidos. Si es cierto que el llamado a ir a las naciones no es para todo el mundo, pero si es cierto que todos podemos ser testigos frente a amigos, familias, compañeros de trabajo, etc. Necesitamos mostrar más amor por Cristo, por Aquel que tomó el sacrificio personalmente en la cruz. Así como los cristianos de principios de la iglesia llenaron todos los lugares del imperio romano, así debemos nosotros llenar todos los lugares de nuestros tiempos y áreas de influencia.

Padre celestial, gracias por Tu reino que es controlado por Ti y no por nosotros. Fortalece nuestra fe. Ayúdanos a llevar Tu Evangelio donde quiera que vayamos. Equípanos y envíanos donde Tú quieras. Bendiciones.

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