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Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es médico de profesión y pastor de vocación, con una maestría en Teología del Southern Baptist School for Biblical Studies. Desde el año 1998 ha sido pastor titular de la Iglesia Bautista Internacional de Santo Domingo, República Dominicana, y en la actualidad dirige su cuerpo de pastores. Adicionalmente es fundador y presidente de Ministerios Integridad Sabiduría®, una organización sin fines de lucro que tiene la visión de contribuir a cambiar la sociedad de nuestros días sembrando la Palabra de Dios por medio de recursos audiovisuales y literarios.

El Dr. Núñez es presidente y fundador del Instituto Integridad y Sabiduría, donde también es profesor de diferentes materias que componen el programa de estudios. También dirige y participa en la conducción del programa televisivo semanal Respuestas, Verdades absolutas para un mundo relativo®. Está casado con la Dra. Catherine Scheraldi.

 

21 de Agosto de 2017

El costo de la obediencia

El pastor Miguel Núñez continúa la serie Hasta los Confines de la Tierra basada en el libro de Los Hechos, que nos permite revisar la historia inicial de la formación de la iglesia.  Hoy el mensaje que nos trae  ha sido titulado: El Costo de la Obediencia, basado en Hecho 5, versículos del 12 al 33.

El último mensaje que vimos de esta serie tenía el título: Confianza en la Soberanía de Dios, 2da. Parte, y en cuyo desarrollo vimos tres aspectos importantes que conectan con lo expuesto en el mensaje anterior, los cuales son: 1.-  La confianza en la soberanía de Dios afecta mi testimonio, 2.- La confianza en un Dios soberano afecta la manera como vivimos con nuestra familia y, 3.- La confianza con que Dios nos invita a Él no es razón para abusar de esa confianza y ser un confianzudo. Vistos estos elementos, podemos decir que el pasaje que relata lo sucedido con Ananías y Safira retrata su carácter y los podemos llamar unos confianzudos. Lo que sucedió con ellos fue una consecuencia de su pecado, de la mentira, y una disciplina para el resto de la iglesia que comenzaba. Vimos que la disciplina de Dios es un acto de amor y benevolencia para evitarnos mayores consecuencias, porque la iglesia se llenó de temor con lo sucedido a Ananías y Safira. Quedó demostrado que era necesario confiar en la soberanía de Dios.

En los versículos de hoy observamos el poder que acompañaba a la prédica del evangelio. Los apóstoles sanaban muchas personas. Tanto era la fe en ellos y el evangelio predicado, que los familiares sacaban a los enfermos en las camas o camillas para que, aunque fuera la sombra de la figura de Pedro o de alguno de ellos que pasaba por el lugar, le pasara por encima al enfermo y se sanara. Tambien aprendimos que todo lo que tienda a la pureza y reputación de la iglesia, fomenta su crecimiento, pero aquel poder solo, que obraba tales milagros por medio de los apóstoles, es el que puede rescatar pecadores del poder del pecado y de Satanás, y agregar nuevos creyentes a la nueva iglesia. Vemos que Cristo obra por medio de todos sus siervos fieles y todo el que recurra a Él, será sanado. Los apóstoles muestran una gran obediencia a las instrucciones de parte de Dios dadas por Jesús. Tanto así que pagaron un alto costo, ya que fueron encarcelados por enseñar en el nombre de Jesús, que se les había prohibido con anterioridad, pero un ángel los liberó de manera sobrenatural dándoles instrucciones de que volvieran al templo a seguir enseñando al pueblo. En estas enseñanzas los apóstoles testifican de Cristo ante el pueblo y luego ante el Concilio.  Es obvio que la recuperación de las enfermedades y la liberación de los problemas son concedidas para que Dios sea honrado con los servicios de nuestra vida. Y este servicio es continuar con la gran comisión, llevar el evangelio hasta los confines de la tierra, llevar la palabra de vida del evangelio que pone en nuestras bocas el Espíritu Santo. Son palabras de vida, mediante las cuales somos salvados. Los miembros del concilio no pueden dejar de ver que la palabra y el poder del Señor están contra ellos, y temblando por las consecuencias, de todos modos, siguen adelante. Mientras, los apóstoles seguían predicando el evangelio de Cristo en obediencia a Dios, por lo que estando presos y llamados por el concilio testifican de Él ante ellos, porque Cristo no vino a salvarnos en nuestros pecados, sino a salvarnos de nuestros pecados. El arrepentimiento y la remisión de pecados son bendiciones que los saduceos y miembros del concilio no valoraron ni vieron que las necesitaban; por tanto, no reconocieron la doctrina de Cristo, y no veían que donde se obra el arrepentimiento, sin falta se otorga remisión. Cristo da arrepentimiento por Su Espíritu que obra por la Palabra para despertar la conciencia, para obrar pesadumbre por el pecado y un cambio eficaz del corazón y la vida. Dar el Espíritu Santo es una prueba evidente de que la voluntad de Dios es que Cristo sea obedecido. Por esa razón los apóstoles respondieron al concilio diciéndoles que ellos obedecían a Dios primero y por encima de los hombres. Esta respuesta trajo tanta ira, celo y envidia a los del concilio que los querían ver muertos. Podemos ver que la obediencia tiene un costo.

Es importante ver algunos detalles de las enseñanzas que observamos en el texto, las cuales son:

1.- El gran poder de Dios desplegado sobre Su iglesia.  Se observa el poder de Dios desplegado sobre su iglesia, ya que los apóstoles hacían prodigios, sanaban gentes y sacaban espíritus inmundos. No hay dudas que esta iglesia primitiva tenía un gran avivamiento. La Palabra era predicada con denuedo, los enfermos eran curados y constantemente  se sumaban nuevas almas a la iglesia. Constantemente había conversiones.

2.- Las bendiciones de Dios parecen invitar la persecución del mundo. Paradójicamente las bendiciones vienen acompañadas de grandes persecuciones. Son los hijos de Dios los que fueron arrestados y llevados a la cárcel. Una de las razones de esta decisión es el celo y la envidia por parte del Sanedrín. Y este sentimiento de celos y envidia es la respuesta de Satanás a las bendiciones de Dios. Es obvio que la vida cristiana está llena de paradojas. Solo con la disciplina y ejercicio de responder con gratitud por las bendiciones de otros, y no con celos y envidia.

3.- La tribulación es el mejor escenario para Dios mostrar Su Poder. El texto muestra que en medio de la tribulación de los apóstoles en la cárcel Él los libera para que continúen predicando y enseñando en el nombre de Jesús. Dios no nos promete liberarnos de tribulaciones y dificultades, pero sí nos promete estar con nosotros siempre, en cada día de nuestra vida. Él nos libera del pecado y del poder de Satanás.

4.- Dios no nos ha dejado en este mundo para quitarnos los riesgos. Dios los sacó de la cárcel para que vuelvan hacer lo mismo por lo que los habían encarcelados, por lo que seguirían con el mismo riesgo de volver a la cárcel, y de hecho fue así. La vida por fe es una vida llena de riesgos, pero vivir de esa manera es lo mejor porque Dios controla la vida de los hombres, incluyendo sus riesgos.

5.- Los hombres de fe son hombres de obediencia. Los apóstoles fueron directo al templo predicando y enseñando en nombre de Jesús. Es obvio que la obediencia a Dios provoca Su apoyo y beneplácito. La desobediencia es un reflejo de mi carácter de no entregar algunas áreas a Cristo. La obediencia tardía es desobediencia temprana, cuando la obediencia no duele es desobediencia y la obediencia parcial es desobediencia total. La desobediencia es un reflejo de autosuficiencia y a la vez de orgullo. La obediencia nos ayuda a ver el poder de Dios y a vivir en tranquilidad. La rendición de mi vida a Dios me ayuda a la muerte del yo.

6.- Pequeñas demostraciones del poder de Dios frecuentemente desconcierta a grandes personajes. Los prisioneros fueron sacados de manera sobrenatural, los guardias en sus lugares y las puertas cerradas, pero los prisioneros no estaban.  Los miembros del sanedrín no entendían, estaban desconcertados y no sabían en qué iba a terminar todo este asunto. No quisieron preguntar directamente a los apóstoles para no escuchar lo que no querían oír. Ellos sabían que el poder de Dios no estaba con ellos, estaba con la formación de la nueva iglesia. Multitudes se convertían y la iglesia seguía creciendo de manera constante.

7.- Cómo un hombre o mujer impactados por el evangelio luce y habla. La persona impactada por el poder del evangelio habla con denuedo, sin temores, y con honestidad. Los apóstoles respondieron al Concilio que debían respetarlos como autoridades, pero deben obedecer primero a Dios, por encima de la autoridad civil, siempre que las órdenes de las autoridades contradigan las de Dios. Una persona impactada por el evangelio lo muestra al hablar y en su testimonio de vida, teniendo siempre pendiente el propio evangelio.

Esta última reflexión es un llamado a cada uno de nosotros para que podamos hacer una introspección sobre nuestra vida, a título personal, para ver sí nuestro testimonio de vida muestra el impacto del evangelio.

Los apóstoles habían sido impactados fuertemente por el evangelio, estaban tan seguros del poder de Dios y del evangelio, que no le temían a la muerte física, ya que habían muerto al yo y habían resucitado con Cristo, no le temían a los hombres.

Padre celestial, fortalece nuestra fe. En el nombre de Jesús pedimos que sanes nuestro corazón y mente, transfórmanos para ser más santos y caminar en Tus caminos con toda libertad. Bendiciones.

13 de Agosto de 2017

Sola Fide

Esta semana el pastor Miguel Núñez ha interrumpido la serie Hasta los Confines de la Tierra para predicar sobre  el regalo del perdón de nuestros pecados y de la salvación por medio de la fe en Jesucristo, aprovechando que este año se celebra los 500 años de la reforma iniciada por Martín Lutero. El mensaje de hoy está basado en los versículos que muchos estudiosos han calificado como el punto central de la biblia, se trata del capitulo 3 de la carta a los Romanos, versículos del 20 al 31, y al cual se le ha titulado: Sola Fide.   https://youtu.be/hK4LWScemWw

Una de las principales intenciones de esta carta del apóstol Pablo a los Romanos es establecer claramente que la manera en que Dios acepta al pecador, o lo justifica ante sus ojos, es sólo por gracia por medio de la fe en la justicia de Cristo, sin acepción de naciones.

En estos versículos de hoy observamos que tanto los judíos como los gentiles no pueden ser justificados por sus obras, ya que la justificación es por la libre gracia de Dios, por fe en la justicia de Cristo, pero la ley no se deroga, sencillamente nos muestra lo pecadores que somos.

Debido a que somos pecadores Dios nos ha abierto un camino hacia Él, es la justicia de Dios; la justicia en la ordenación, en la provisión y en la aceptación. Es por esa fe que tiene Jesucristo por su objeto; el Salvador ungido, que eso significa el nombre de Jesucristo. La fe justificadora respeta a Cristo como Salvador en sus tres oficios ungidos: Profeta, Sacerdote y Rey; esa fe confía en Él, le acepta y se aferra de Él; en todo eso los judíos y los gentiles son, por igual, bienvenidos a Dios por medio de Cristo. No hay diferencia, su justicia está sobre todo aquel que cree; no solo se le ofrece, sino se le pone a ellos como una corona, como una túnica. Es libre gracia, pura misericordia; nada hay en nosotros que merezca tales favores. Nos llega gratuitamente, pero Cristo la compró y pagó el precio. La fe tiene consideración especial por la sangre de Cristo, como la que hizo la expiación. Dios declara su justicia en todo esto. Queda claro que odia el pecado, cuando nada inferior a la sangre de Cristo hace satisfacción por el pecado. Cobrar la deuda al pecador no estaría en conformidad con su justicia, puesto que el Fiador la pagó y Él aceptó ese pago a toda satisfacción.  Dios ejecutará la gran obra de la justificación y salvación de pecadores desde el primero al último, para acallar nuestra jactancia, que es parte de nuestras obras. Sino por fe, que en esta materia no es un acto de obediencia o una buena obra, sino la formación de una relación entre Cristo y el pecador, que considera adecuado que el creyente sea perdonado y justificado por amor del Salvador, y que el incrédulo, que no está unido o relacionado de este modo con Él, permanezca sometido a la condenación. La ley todavía es útil para convencernos de lo que es pasado, y para dirigirnos hacia el futuro. Aunque no podemos ser salvos por ella como  un pacto, sin embargo la reconocemos y nos sometemos a ella, como regla en la mano del Mediador.

La expresión sola fide, o solo fe, junto con la de sola escritura, que en materia de fe y de lo que tenemos que hacer, se constituyeron en punta de lanza de la reforma que inició Martín Lutero.

Del texto de hoy se desprenden cinco principios, los cuales son:

1.- Por las obras de la ley ningún ser humano será justificado. Es la  limitación. Ninguno de nosotros podrá cumplir perfectamente con las exigencias de la ley de Dios, ya sea por falta de cumplimento material o espiritual. La ley se hizo débil por causa de la carne. Por lo que Dios envió a Cristo a cumplirla por nosotros y salvarnos.

2.- El rol de la ley. Por medio de la ley conocemos el pecado y nos dice lo que complace a Dios. Nos muestra nuestro pecado, por lo que provoca que vayamos en busca de Cristo que fue el único que la cumplió.

3.- El cambio introducido por Cristo. Ahora tenemos disponible la justicia de Dios por medio de la fe en Cristo, quien cumplió perfectamente la ley de Dios. Él la cumplió por nosotros.

4.- Nadie merece la gloria de Dios. El pecado alcanzó a todos los hombres, por lo que no tenemos méritos para ganar la gloria de Dios. Pero la justificación a través de Cristo está disponible para todos los que creen en Él. Somos redimidos gratuitamente por la gracia de Dios por medio de la fe en la justicia de Cristo. Él pagó esa redención en la cruz. Esta redención culminó con la enemistad que existía entre el hombre y Dios, y fue promovida por el mismo Dios.   La justicia de Dios fue cabalmente llena por Jesucristo. Por esa razón nosotros no tenemos méritos para alcanzar dicha justicia, y Dios nos la otorga gratuitamente.

5.- La extensión de la obra de Dios. Ya sea judío o gentil la fe en Cristo nos otorga la justificación. Pero la ley no puede ser derogada porque nos muestra nuestros pecados.

Estos principios nos muestran claramente que solo la gracia de Dios, a través de la fe en la justicia de Cristo, y por Sus méritos, es que alcanzamos la justificación ante los ojos de Dios. No hay obra que se asemeje a la realizada por Cristo, por eso nuestras obras no pueden comprar la salvación, que es obra y regalo de Dios.

Para terminar el mensaje de la semana pasada titulado Confianza en la Soberania de Dios, hoy veremos la segunda parte con los versículos del 32 al 35 del capitulo 4, y del capitulo 5, del 1 al 11, siempre en el libro de Los Hechos, dentro del marco de la serie Hasta los Confines de la Tierra del pastor Miguel Nuñez.

La semana pasada vimos en los versículos del 23 al 31 un texto que demuestra que este pueblo de Dios conocía y reconocía la soberanía de Dios. Oraron cuando se enteraron de lo que las autoridades les habían ordenado a Pedro y Juan para que no predicaran en nombre de Jesús, y ellos solo oraron para que se cumpliera esta soberanía, y Dios les respondió dándoles mas poder para que predicaran la Palabra, llenándolos del Espíritu Santo. Nos muestra como se vive cuando confías en la soberanía de Dios. Vimos que la confianza en la soberanía de Dios afecta tu vida de oración, afecta la manera de interpretar las escrituras, enseña a pensar teológicamente y afecta los resutados de la oración. Vimos el cambio en el carácter de Pedro y su testimonio, que con la llenura del Espíritu se modifica nuestro estilo de vida, por lo que nos hace falta confiar mas para eliminar la ansiedad. Entender y vivir en la soberanía de Dios es lo mejor que nos puede pasar.

Hoy podremos ver en los versículos del 31 al 35, cómo esta confianza en la soberanía de Dios los hace compartir el dinero y las propiedades que algunos tenían con los que estaban en necesidad. Vendían sus propiedades y llevaban el dinero a los discípulos para que fuera repartido entre los hermanos necesitados, ya que se amaban unos a otros. Había frutos evidentes de la gracia de Cristo en todo lo que decían y hacían. Esto era una prueba grande de la gracia de Dios en ellos. Las propiedades no las llamaban propias, porque con agrado habían dejado todo por Cristo. Tenían todo en común, de modo que no habia entre ellos ningún necesitado, y cuidaban de la provisión para ellos.  Con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús y la gracia del Señor estaba sobre ellos, por lo que fueron ejemplo en la comunidad, la gente los veía diferentes y querían ser como ellos, porque cuando prevalecen estas disposiciones y se las ejerce conforme a las circunstancias de los tiempos, el testimonio tendrá un poder muy grande sobre el prójimo. De igual modo vemeos los versículos del 1 al 11 del capítulo 5 que están estrechamente ligados, ya que narran la muerte de Ananías y Safiras, y las consecuencias fisicas y espirituales de tratar de engañar al Espíritu Santo.  Veremos cómo esta pareja ambicionaba que se pensara que eran discipulos, cristianos, pero no eran verdaderos, amaban el dinero, las posesiones de este mundo y desconfiaban de Dios y su providencia. La falsedad fue un intento de engañar al Espíritu Santo que hablaba y actuaba a través de los apóstoles. Su delito fue tratar de engañar a los apóstoles con mentiras.

En el desarrollo del mensaje veremos 3 aspectos importantes que conectan con lo expuesto la semana pasada, los cuales son:  la confianza en la soberanía de Dios afecta mi testimonio, la confianza en un Dios soberano afecta la manera como vivimos con nuestra familia y la confianza con que Dios nos invita a Él no es razón para abusar de esa confianza y ser un confianzudo.  Ananias y Safira eran unos confianzudos,

Para entender el contexto en que la iglesia de  ese momento se encuentra, en el versiculo 33 nos dice que abundante gracia. Mi obediencia no me gana Su gracia, sin embargo mi desobediencia hace que Dios haga una visitacion a mi vida a través de la disciplina.

Los tres aspectos fundamentales de esta semana son:

1.- La confianza en la soberanía de Dios afecta mi testimonio. Los discípulos testificaban constantemente de la resurrección de Cristo y de Su gracia. Y Dios respondía  dando mas gracia y poder en la predicación de Su Palabra. Dios nos ha llamado a ser testigos de Jesucristo, y nuestro temor a Dios hace que confiemos más en Él, en Su soberanía.

2.- La confianza en un Dios soberano afecta la manera como vivimos con nuestra familia. La razón que me ayuda a entender esta soberanía de Dios esta en los salmos. Todo le pertenece a Dios, todo es de Él y todo fue hecho para Él . Este entendimiento cambia la manera de yo administrar lo que Dios ha puesto en mis manos,  mi vida, mi tiempo y mis posesiones. Por eso los creyentes de esta primera iglesia compartían sus bienes, eran de un mismo sentir, de un solo corazón, de un sólo pensar. En occidente vivimos un individualismo que no nos permite entender este estilo de vida. Debemos entender que para ser de un mismo sentir, de un sólo corazón, debemos sintonizar nuestro corazón con la soberanía de Dios, y eso hace que automaticamente nuestros corazones se sintonicen mutuamente. Las verdades del evangelio llevaron a estos hermanos a vivir de esa manera, y debe llevarnos a nosotros a vivir igual. Cuando la vida es orientada verticalmente mi estilo de vida pone de maniesto mis faltas. 

3.- La confianza con que Dios nos invita a Él no es razón para abusar de esa confianza y ser un confianzudo.  Ananias y Safira eran unos confianzudos, se quedaron con una parte del dinero producto de la venta de un terreno, mintiendo para quedarse con una parte del dinero. Mostraban un estilo de vida que no era cierto, eran hipócritas. Pedro desenmascara a Ananías haciéndole preguntas sobre la mentira. Este evento nos enseña algunos aspectos sobre la mentira, como son: que Satanás llenó el corazón de Ananías para que mintiera, que la mentira dicha a Pedro realmente fue dicha al Espíritu Santo,que  mentir al Espiritu Santo es mentir a Dios, y que el mentir a los hombres es también mentir a Dios. 

Lo que sucedió con Ananías y Safira fue una consecuencia de su pecado, de la mentira, y una disciplina para el resto de la iglesia que comenzaba. La disciplina de Dios es un acto de amor y benevolencia del Señor para evitarnos mayores consecuencias. Con este acto Dios evitó mayores consecuencias a Su pueblo, porque la iglesia se llenó de temor.

Padre celestial, fortalece nuestra fe, necesitamos de Ti. En el nombre de Cristo Jesús pedimos que también fortalezca nuestro carácter para rechazar las tentaciones de este mundo y siempre hablar la verdad, que dependamos de Ti con plena confianza, para tener una vida que te glorifique. Bendiciones.

El pastor Miguel Núñez continúa con su serie basada en el libro de Los Hechos titulada Hasta Los Confines De La Tierra. En tal sentido, y dentro de esta serie, el mensaje de hoy está basado sobre el capitulo 4, versículos del 23 al 35 de este libro, el cual lo ha titulado Confianza en la Soberanía de Dios. Sin embargo, hoy sólo tratará hasta el versículo 31, ya que el tiempo no le alcanzará.

La semana pasada el mensaje fue titulado El Costo del Discipulado, y trató sobre los versículos del 13 al 22 de este capítulo 4, donde se observa claramente que el interés de los gobernantes era que la doctrina de Cristo no se difundiera entre la población, pero no podían decir que era falsa o peligrosa. No querían reconocer la razón verdadera, y es que testifica contra su hipocresía, iniquidad y tiranía. Se hace evidente que el nombre de Jesús trajo confrontación con las autoridades civiles y con el Sanedrín, porque todo el pueblo reconocía que estos hombres de poca educación formal y discipulados por Jesús, tenían denuedo y fortaleza espiritual, ya que el pasar tiempo con Jesús produce cambios en el carácter. Esto lo vimos en Pedro que estaba lleno del Espíritu. Y para estar lleno del Espíritu el primer costo que debo pagar es la muerte de mi yo, de mi orgullo y así dar frutos. La segunda evidencia de este costo era el rechazo de las autoridades que deseaban callar el milagro que acababan de realizar, pero Pedro y Juan, con firmeza y fortaleza, respondieron que no podían callar lo que habían visto y oído, y obedecer a Dios antes que, a los hombres, aunque estos fueran autoridades a los que le debían respeto. Y la tercera evidencia es que no podían callar lo que habían visto, la crucifixión de Cristo, su sangre, su muerte física, y la tumba vacía. No podían callar estas verdades. La transformación de su carácter que mostraban era la evidencia del cambio que habían sufrido, porque un verdadero discípulo rinde todo a favor de Cristo. Pedro y Juan habían reconocido y estaban convencidos del costo del discipulado de parte de Jesús, y fueron fieles discípulos al seguirlo y buscarlo cada día, y apreciaban la cruz de Cristo. 

Hoy vemos un texto que demuestra que este pueblo de Dios reconocía la soberanía de Dios. Oraron cuando se enteraron de lo que las autoridades les habían ordenado a Pedro y Juan para que no predicaran en nombre de Jesús, y ellos solo oraron para que se cumpliera esta soberanía, y Dios les respondió dándoles más poder para que predicaran la Palabra llenándolos del Espíritu Santo. Nos muestra cómo se vive cuando confías en la soberanía de Dios. 

Soberanía es un vocablo que casi nunca lo aplicamos a nuestras vidas, pero si cuando se trata de la vida de otra persona. Es el atributo que le permite a Dios ser fiel, pero Su fidelidad depende de Su soberanía, están plenamente ligadas. Su fidelidad depende de ser soberano, sobre todo, absolutamente en todo.

Veremos en estos versículos lo que hace el reconocer la soberanía de Dios en tu vida:

1.- La confianza en la soberanía de Dios afecta tu vida de oración, 

2.- Afecta la manera de interpretar las escrituras, 

3.- Enseña a pensar teológicamente, y

4.- Afecta los resultados de la oración. 

Los cuales desarrollamos brevemente a continuación:

1.- Pedro y Juan fueron donde los demás creyentes para contarles las amenazas y órdenes de las autoridades para que no siguieran predicando en nombre de Jesús. Lo primero que hicieron estos hermanos fue acudir al trono de la gracia, donde se origina todo lo que sucede, por lo que unánimes se pusieron en oración.   Hubo un solo sentir, una sola voz, estaban unidos en espíritu y en verdad. Estaban totalmente convencidos de la soberanía, del derecho a gobernar de Dios, de hacedor de todo lo hecho.

2.- La confianza en la soberanía de Dios afecta la manera de interpretar las escrituras. Cuando confías en la soberanía de Dios lees las escrituras reconociendo que el propio Dios las escribió. Estos hermanos de la iglesia primitiva reconocieron que Dios, a través del Espíritu Santo, había escrito estos Salmos a través de David.

3.- La soberanía de Dios te enseña a pensar teológicamente, por lo tanto, te ayuda a interpretar los acontecimientos de la vida diaria, a interpretar las circunstancias de tu vida. Ellos reconocían que todo lo que estaba sucediendo, hasta la misma crucifixión y resurrección de Jesús, había sido orquestado y planificado por Dios. Con esa pérdida Dios ganó, por eso la cruz es tan significativa en la vida cristiana. Su justicia y su misericordia en el perdón de nuestros pecados glorifica a Dios.  La iglesia primitiva conocía de la soberanía de Dios, y vivían bajo esta premisa. La iglesia primitiva reconocía de tal manera la soberanía de Dios que les proporcionaba mayor poder y fortaleza en la predicación, y nunca les faltó nada, sus necesidades siempre estuvieron cubiertas. Y,

4.- Afecta los resultados de la oración. Después que oraron en un mismo sentido y espíritu, el lugar tembló, los llenó del Espíritu Santo, al igual que el día de Pentecostés, y Dios los complació dándoles más poder para la predicación de Su Palabra. 

La llenura del Espíritu provoca que oremos más y que confiemos más en Él y en Sus promesas.   En la vida cotidiana nos hace falta confiar más para eliminar la ansiedad. La llenura del Espíritu va a modificar nuestro estilo de vida. 

Padre celestial, fortalece nuestra fe. Aumenta nuestra creencia en Tu Palabra y en Tus promesas, que podamos vivir confiando plenamente en Tu soberanía. Perdona nuestros pecados y nuestras transgresiones, para poder glorificar Tu Santo Nombre. Bendiciones.

16 de Julio de 2017

El costo del discipulado

La interrupción de la serie Hasta los Confines de la Tierra basada en el libro de Los Hechos por el pastor Miguel Núñez hace varias semanas, fue para predicar sobre uno de los pilares de la Reforma, Solo Cristo. Hoy el pastor continuó la serie y nos trae el mensaje: El Costo Del Discipulado, exponiendo los versículos del 13 al 22 del capítulo 4 de este mismo libro.

Hace varias semanas, el mensaje anterior de esta serie fue sobre los versículos del 1 al 12 de este capítulo 4, el cual fue titulado Predicación Bajo Oposición, y trató acerca del momento que Pedro y Juan fueron encarcelados después de la sanación del paralítico y el sermón de Pedro lleno del Espíritu y osadía por medio del cual se convirtieron cerca de 5,000 personas, y cómo ellos testifican de Cristo con denuedo ante el Concilio. En estos versículos se observa una gran diferencia entre el Pedro negador de Cristo y el Pedro de ahora lleno del Espíritu Santo, por lo que se puede observar algunas ponderaciones, como son: 1.- El inicio de la oposición, 2.- El poder de Dios en medio de la oposición, y 3.- El interrogatorio de la oposición. Estas ponderaciones fueron profundizadas.

En los versículos que vemos hoy observamos que el interés de los gobernantes es que la doctrina de Cristo no se difunda entre el pueblo, aunque no pueden decir que sea falsa o peligrosa o de alguna mala tendencia; y que se avergüenzan de reconocer la razón verdadera: que testifica contra su hipocresía, iniquidad y tiranía. Los apóstoles miran preocupados las almas que perecen y saben que no pueden huir de la ruina eterna sino por Jesucristo; por tanto, son fieles al advertir y mostrar el camino recto. Observamos que nadie disfrutará de paz mental, ni actuará rectamente hasta que haya aprendido a guiar su conducta por la norma de la verdad, y no por las opiniones y fantasías vacilantes de los hombres. Debemos tener cuidado del vano intento de servir a dos amos, a Dios y al mundo; el final será que no puede servir fielmente a ninguno. Es evidente que la proclamación del nombre de Jesús trajo confrontación con las autoridades civiles y con el Sanedrín. Y aunque estos hombres que proclamaban el nombre de Jesús no tenían educación formal, todos reconocían que tenían preparación de las escrituras, denuedo y fortaleza espiritual, ya que hablaban con fortaleza y sabiduría de lo alto, lo que evidencia que el pasar tiempo con Jesús produce cambios en ti, en tu carácter.

También vemos esa confianza, que nos menciona el versículo 8, al decirnos que Pedro estaba lleno del Espíritu. Pedro está siendo controlado por el Espíritu y no por el espíritu pecador que me lleva a cometer pecados.

Para estar lleno del Espíritu el primer costo que debo pagar es la muerte de mi yo, de mi orgullo., para que ese espacio lo ocupe el Espíritu, y así dar frutos. Para vivir Su voluntad debo morir a la mía. Debo renunciar a mi rebelión para vivir Su Señorío. La unción del Espíritu es difícil de describirla, pero si es posible percibirla.

El Sanedrín quería hacer que no se supiera el milagro que acababan de ver, que no se divulgara más esta noticia, por lo que amenazaron a Pedro y Juan. Pero ellos pagaron el precio de haber sido discipulados por Jesús, eran rechazados por estos hombres de poder que no querían que el nombre de Jesús siguiera expandiéndose, querían silenciar Su mensaje, sin embargo, recibieron poder del Espíritu y denuedo al predicar Su palabra.

La ocurrencia del milagro no podía ser negada, y no podían negar que el milagro venía de Dios, por eso Pedro les dice que juzguen ellos mismos si era justo obedecerlos a ellos primero que a Dios. Lo que no supieron responder por los conocimientos de Dios que tenían y sabían que era verdad. La llenura del Espíritu es la primera evidencia de que ellos seguían a Cristo.

La segunda evidencia es su respuesta al decir que no podían callar lo que habían visto y oído, y obedecer a Dios antes que los hombres.  

La tercera evidencia es que no podían callar lo que habían visto, la crucifixion de Cristo, su sangre, su muerte física y la tumba vacía. No podían callar estas verdades. No podían callar las experiencias que habían vivido junto a Jesús. La transformación de su carácter que mostraban era la evidencia del cambio que habían sufrido, porque un verdadero discípulo rinde todo a favor de Cristo, un verdadero discípulo tiene que tener claro cuál es su mensaje, tiene que reconocer donde está su poder y donde radica su autoridad. El mensaje es la reconciliación del hombre con Dios. Lo que provocó su transformación interna y luego la mostrada a los demás, fue lo que vieron, oyeron y sintieron.  Vieron la crucifixión, oyeron a Cristo por 40 días enseñándoles acerca del reino de los cielos y sintieron la presencia de Dios mientras estaban con Jesús.

La transformación que habían recibido les produjo una nueva perspectiva de la vida y la muerte. Veían a sus hermanos judíos con pena, los veían muertos en sus delitos y pecados. Por eso Pedro cumplió fielmente el mandato de ser testigo de la obra del Señor. 

El Sanedrín no mostró integridad, querían silenciar el mensaje de Jesús a quien habían crucificado un par de meses atrás. El silenciar el testimonio de Jesús es la meta del enemigo.

La gracia de Dios es costosa, es el evangelio que debe ser buscado una y otra vez, es costosa porque nos llama a seguir y es gracia porque nos llama a seguir a Jesucristo.

Pedro y Juan habían reconocido y estaban convencidos del costo del discipulado de parte de Jesús. Y fueron fieles discípulos al seguirlo y buscarlo cada día y apreciaban la cruz de Cristo.

Padre celestial, fortalece nuestra fe. Gracias por tu obra. Queremos honrarte y servirte fielmente, por eso pedimos perdón por nuestros pecados y que pongas la fortaleza suficiente en nuestros corazones para rechazar las tentaciones de este mundo.  Que podamos caminar rectamente, siguiendo Tus huellas y cumpliendo Tus preceptos. Bendiciones.  https://youtu.be/7bvsCj_48vg

02 de Julio de 2017

La encarnación de Cristo

El pastor Miguel Núñez interrumpió su serie sobre el libro de Los Hechos para predicar hoy sobre Cristo, solo Cristo, basado en Juan 1, versículos del 1, al 4 y el 14 que describen Su divinidad, por lo que este mensaje ha sido titulado: La Encarnación de Cristo.

El apóstol y evangelista Juan, es descrito como el más joven de los doce, fue especialmente favorecido con la consideración y confianza de Jesús, al punto que se le reconoce como el discípulo al que más amaba, porque estaba muy ligado al Maestro y su familia. Después de la muerte de María, la madre de Jesús, vivió la mayor parte del tiempo en Éfeso donde se cree escribió su evangelio y las epístolas alrededor del año 97 después de Cristo, y poco después murió. Uno de los objetivos importantes de este evangelio es la transmisión al mundo cristiano la naturaleza, el oficio y el carácter verdadero del Maestro Divino, que vino a instruir y a redimir la humanidad.

En estos primeros 5 versículos Juan narra que la razón más simple del porque se llama Verbo al Hijo de Dios, es que como nuestras palabras explican nuestras ideas a los demás, así fue enviado el Hijo de Dios para revelar al mundo el pensamiento de Su Padre. Lo que dice Juan acerca de Cristo prueba que Él es Dios. Afirma su existencia en el comienzo; su coexistencia con el Padre. El Verbo estaba con Dios. Todas las cosas fueron hechas por Él, y no como instrumento. Sin Él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. Esto muestra cuán bien calificado estaba para la obra de nuestra redención y salvación.  La luz de la razón, y la vida de los sentidos, deriva de Él, y depende de Él. Este Verbo eterno, esta Luz verdadera resplandece, pero las tinieblas no la comprendieron.

El versículo 14 tiene tres expresiones que serán desarrolladas por estar conectadas a los primeros cinco, las cuales son: El Logos, Su Carne y Su Gloria.

El Logos significa La Palabra o el Verbo, y así se ha utilizado en diversas traducciones de la Biblia. Estas expresiones, Logos, Palabra y Verbo se han utilizado innumerables veces para sustituir el nombre de Dios y su comunicación, por eso Cristo se encarnó, para expresar el pensamiento de Dios. El Logos estaba desde el inicio; estaba junto con Dios y todas las cosas se hicieron por Él y para Él.  Él existía aún sin existir el tiempo y el espacio. A Juan no le interesa la vida humana de Cristo porque es Dios, por eso nos habla del Logos desde la eternidad pasada. Cristo gozaba de la misma gloria que gozaba Dios, era una relación íntima y gloriosa, y está descrita en Juan 17:5. Cristo demostró su amor por el Padre a través de su sumisión mientras estuvo en la tierra encarnado.  Juan en su evangelio introduce a Jesús como Dios. Narra su divinidad al decirnos que todas las cosas fueron hechas por Él y para Él. El Logos es el poder de Dios. Dios dice una palabra y eso se hace. La misma palabra con que Cristo formó el universo, también lo sostiene. 

Este Logos, este Verbo, la Palabra, se hizo carne. Cristo fue 100 por ciento humano para poder representarnos y redimir nuestros pecados. Tuvo cuerpo y mente humana para habitar entre nosotros, pero sin pecado. Él considera su cuerpo como el nuevo tabernáculo con la divinidad de Dios, por eso dice en su crucifixión que al destruir su cuerpo Él lo restauraría en tres días, refiriéndose a la resurrección, la restauración del nuevo tabernáculo. En Cristo de combina lo viejo y lo nuevo, la ley y la gracia, Él fue el último sacrificio en el tabernáculo, con su sacrificio todo terminó. Consumado esta. Tetelestai.

El Logos se hizo carne y vimos Su gloria, que es el tercer elemento que vemos en el versículo 14. Cristo deja ver Su gloria en el momento de mayor expresión desde el punto de vista divino, ya que del punto de vista humano no, y es con la crucifixión. Muestra Su gloria porque regresa al lado del Padre, de donde vino, y vuelve a restablecer esa gloria. Cristo fue de la gloria a la humillación para llevarnos de la humillación a la gloria. La gloria terminó en la cruz. 

Padre celestial, fortalece y aumenta nuestra fe. En el nombre de Jesús pedimos que nuestros ojos sean abiertos para contemplar esta Luz, para que andemos en ella, y podamos ver Su gloria, que podamos arrepentirnos de nuestros pecados; y así seamos hechos sabios para salvación por fe en Jesucristo. Bendiciones.

18 de Junio de 2017

Predicación bajo oposición

El pastor Miguel Núñez continúa hoy con su serie Hasta Los Confines de la Tierra sobre el libro de Los Hechos. Esta semana nos trae el mensaje titulado: Predicación Bajo Oposición, basado en los versículos del 1 al 13 del capítulo 4 de este libro.

Recordamos que el sermón anterior de esta serie llamado La Osadía de la Predicación trató sobre el segundo sermón del apóstol Pedro después de haber sanado junto con Juan a un paralítico que acostumbraban colocar a la entrada del templo para pedir limosnas, y de este hecho y del sermón de Pedro hay evidencias que se convirtieron cerca de 5,000 personas. La osadía de esta predicación fue que pese a la hostilidad y oposición de los judíos a estas nuevas doctrinas que les predicaba, Pedro les muestra lo enorme de su delito al permitir la crucifixión de Cristo. Les hizo ver la necesidad de arrepentimiento para el perdón de sus pecados. Fue un discurso fuerte para advertir a los judíos de las consecuencias temibles por su incredulidad. Les hizo ver que Cristo vino a traer una bendición y envió Su espíritu para que fuera la gran bendición. Cristo vino a bendecirnos convirtiéndonos de nuestras iniquidades y salvándonos de nuestros pecados. Pedro conecta a Jesús con el pasado, les recuerda sus antepasados y sus profetas, centrando su sermón en Jesús, el autor del milagro que acaban de ver y que ellos crucificaron. Les hizo ver que las escrituras están centradas en ese Jesús, el Cristo.

Los versículos de hoy narran el momento en que Pedro y Juan fueron encarcelados después de la sanación del paralítico y el sermón de Pedro lleno del Espíritu y osadía por medio del cual se convirtieron cerca de 5,000 almas, y cómo ellos testifican de Cristo con denuedo ante el concilio.  Aquí se inicia la oposición y persecución contra la iglesia. Bajo una gran oposición los apóstoles predicaron  la resurrección de los muertos por medio de Jesús. Predicaron a través de Jesucristo, porque sólo por medio de Él se puede obtener. Estando lleno del Espíritu Santo, Pedro deseaba que todos entendieran que el milagro había sido obrado en el nombre y el poder de Jesús de Nazaret, el Mesías, al que ellos habían crucificado; y esto confirmaba el testimonio de su resurrección de entre los muertos, lo cual  probaba que era el Mesías. El nombre de Jesús es dado a los hombres de toda edad y nación, porque los creyentes son salvos de la ira venidera sólo por Él. Sin embargo, cuando la codicia, el orgullo o cualquier pasión corrupta reina por dentro, los hombres cierran sus ojos y sus corazones, con enemistad contra la luz, considerando ignorantes e indoctos a todos los que desean  no saber nada si no es Cristo crucificado. Los seguidores de Cristo actuarán de esa forma para que todos los que hablen con ellos sepan que han estado con Jesús. Esto los hace santos, celestiales, espirituales y jubilosos, y los eleva por encima de este mundo.

Ya Jesús les había previsto de esta persecución. Está registrado en Juan 15, que todo aquel que crea en Él sería perseguido y atormentado, porque el mundo aborrece la luz de Cristo,  y lo podemos ver en este libro de Los Hechos cuan Saulo perseguía la iglesia y se le aparece Cristo preguntándole, Saulo, Saulo ¿por qué me persigues?, lo que hace evidente que la iglesia y Cristo es una misma cosa, son inseparables.

En estos versículos se observa una gran diferencia entre el Pedro negador de Cristo y el Pedro de ahora lleno del Espíritu Santo, y podemos ver algunas ponderaciones de este inicio de la iglesia. Estas ponderaciones no podrán verse todas, ya que el tiempo no alcanzará, por lo que seguirá la semana próxima. Las ponderación son:

El Comienzo de la oposición. Las autoridades judiciales y eclesiásticas del pueblo se les echaron encima y los apresan. Estaban el capitán de la guardia, los saduceos, los sacerdotes, ancianos, escribas, el sumo sacerdote Ananías, y Caifás, etc. Este apresamiento fue producto de su indignación por la predicación sobre la resurrección de Jesús de entre los muertos. Este es el primer encuentro entre el reino de la luz y el reino de las tinieblas. 

El poder de Dios en medio de la oposición. Vemos que con toda la oposición que se observa se había predicado, y aún Cristo había muerto cerca de dos meses antes, esta predicación tocó el corazón de unos 5,000 hombres. Es decir que en unos dos meses después de la muerte de Jesús la iglesia pasó de once personas, los apóstoles, a unos 8,000.  Los 3,000 que se convirtieron el día de Pentecostés y estos 5,000.

El interrogatorio de la oposición. Al día siguiente se reunió el concilio para interrogar a Pedro y Juan,  interrogándolos sobre en qué poder y en qué nombre hacían estas cosas, refiriéndose a la sanación del paralítico. Entonces, Pedro lleno del Espíritu Santo les responde con denuedo y fortaleza que fue en nombre de Jesús que hicieron esto. Aprovecha y vuelve a recordarles su pecado con la crucifixión de Jesús, el que rechazaron es la Piedra Angular y sólo en Su nombre es que hay salvación. Todos necesitamos a Dios, pero también necesitamos la vida de Cristo, y su muerte nos da vida. Cristo es el camino que debemos seguir, es la verdad que tenemos creer, la vida que tenemos que copiar. 

La próxima semana el pastor terminará con estos versículos.

En la continuación de  la serie Hasta Los Confines de la Tierra sobre el libro de Los Hechos, el pastor Miguel Núñez nos trae hoy el mensaje La Osadía de la Predicación, basado en Hechos 3, versículos del 12 al 26. Estos versículos narran el segundo sermón del apóstol Pedro pronunciado justo después de haber sanado junto con Juan a un cojo discapacitado que colocaban a la entrada del templo para pedir limosnas.

Recordamos que la semana pasada el mensaje fue titulado El Poder de Dios en Acción, ya que fue basado en el capítulo 3, versículos del 1 al 11, los cuales narran cuando Pedro y Juan entrando al templo para adorar al Señor, y por dirección divina obraron un milagro en este hombre cojo de nacimiento, ordenándole en el nombre de Jesús de Nazaret que se levantara. Vimos que el milagro es una señal que apunta a la majestuosidad de Jesús, por eso el apóstol Juan no utiliza la palabra milagro en su evangelio, utiliza la palabra señal. Este milagro a través de Pedro representa lo que Dios puede hacer con la humanidad que está discapacitada espiritualmente. Dios está dispuesto a cambiar nuestras vidas si lo pedimos con fe. El pueblo, al ver este milagro se maravillaba y se asombraba al ver el poder de Dios en acción, por lo que Pedro, al ver esta reacción, aprovechó y les llama la atención para ayudarlos a entender el significado del milagro, que no eran ellos los que habían hecho esto , que era únicamente por el poder de Dios.

En los versículos de hoy vemos la osadía en la predicación de Pedro por la oposición y hostilidad de los judíos, quien le muestra la enormidad de su delito, pero sin querer enojarlos ni desesperarlos. Con toda seguridad los que rechazan, rehúsan o niegan a Cristo lo hacen por ignorancia.

Pedro les hizo ver la absoluta necesidad del arrepentimiento que debe cargarse solamente en la conciencia de todos los que desean que sus pecados sean borrados y que puedan tener parte en el refrigerio que nada puede dar, sino el sentido del amor perdonador de Cristo. Aquí tenemos un discurso fuerte para advertir a los judíos las consecuencias temibles de su incredulidad, con las mismas palabras de Moisés, su profeta preferido, dado el celo fingido de quienes estaban listos para rechazar el cristianismo y tratar de destruirlo. Les hizo ver que Cristo vino al mundo a traer una bendición y envió a Su Espíritu para que fuera la gran bendición. Cristo vino a bendecirnos convirtiéndonos de nuestras iniquidades y salvándonos de nuestros pecados. Por naturaleza nosotros nos aferramos al pecado, pero el designio de la gracia divina es hacernos volver de eso para que no sólo podamos abandonarlo, sino odiarlo. Que nadie piense que puede ser feliz continuando en pecado cuando Dios declara que la bendición está en apartarse de toda la iniquidad. Que nadie piense que entiende o cree el evangelio si solo busca liberación del castigo del pecado, pero no espera felicidad al ser liberado del pecado mismo. Nadie espere ser apartado de su pecado a no ser que crea en Cristo, el Hijo de Dios, y lo reciba como sabiduría, justicia, santificación y redención.

Pedro conecta a Jesús con el pasado, les recuerda los nombres de los antepasados de los judíos, centra su sermón en Jesús. Presenta la palabra de Dios con fortaleza y confronta a los judíos reclamándoles que permitieron que Jesús fuera crucificado. Los judíos mataron al autor de la vida, al santo y Justo. 

En su sermón Pedro enfatiza la responsabilidad de este hecho y a la vez les dice que el autor del milagro que acaban de ver era precisamente al que ellos crucificaron, que no eran ellos, que ellos eran simplemente sus instrumentos y por eso los milagros y sermones se hacen invocando Su nombre, es en el nombre de Jesús. Cuando el predicador o expositor honra a Dios  con su vida y con el mensaje, Dios glorifica a Cristo a través de otorgar salvación a uno o muchos de los que escuchan. La salvación se obtiene a través de la fe que se tiene en Cristo Jesús.

Pedro no excusa el delito de permitir la crucifixión, les llama ignorantes por rechazar y negar a Jesús porque esto había sido profetizado desde el Antiguo Testamento que lo menciona a través de todos los profetas que el Cristo debía  padecer, y ellos no lo reconocieron. 

Adicionalmente Pedro  llama al arrepentimiento y conversión. El arrepentimiento es la respuesta de mi corazón a la convicción  que pone el Espíritu en mi conciencia, por lo que es un regalo de Dios. El verdadero arrepentimiento provoca un cambio de actitud y de conducta, se experimenta dolor por haber manchado el nombre de Dios, por el daño que hizo a otros. Este arrepentimiento a que llama Pedro es para que luego tengan un tiempo de refrigerio de parte de Dios.

Pedro continúa recordando lo dicho por los Profetas y Moisés. Les recuerda que Dios les prometió levantar otro profeta primero para ellos y luego para los que creen en Él, los gentiles, y ese es Jesús. Les recuerda que Moisés los sacó de la esclavitud de Egipto y Jesús nos saca de la esclavitud del pecado, Moisés los llevó a la tierra física prometida y Jesús nos lleva a la tierra espiritual prometida. 

Podemos ver que toda la biblia está centrada en Cristo, lo menciona a través de todos los profetas en el Antiguo Testamento y es el centro del Nuevo Testamento, es totalmente cristocéntrica. Y así como el pueblo judío lo rechazo, lo negó y continuó en pecado, de igual manera nosotros seguimos  en pecados, por lo que el pastor Núñez llama al arrepentimiento por la convicción de pecado.

Padre celestial, fortalece nuestra fe. Pedimos perdón por nuestros pecados y ofensas a otros, reconozco que muchas veces desobedezco Tu Palabra. Ayúdanos a que nuestro arrepentimiento sea por siempre y que podamos cambiar de actitud y comportamiento. Bendiciones.

El libro de Los Hechos proporciona la historia de los primeros 30 años del cristianismo, de la formación de la iglesia, y sobre este libro el pastor Miguel Núñez tiene una serie de sermones titulada Hasta Los Confines de la Tierra, ya que Jesús antes de su ascenso instruyó a sus discípulos a que le fueran testigos y llevaran el evangelio a Jersusalén, Judea, Samaria y hasta los confines de la tierra. Cada semana el pastor Núñez nos trae un mensaje basado en una  porción de este libro, por lo que esta semana el mensaje está basado en el capítulo 3, versículos del 1 al 12, y fue titulado El Poder de Dios en Acción.

La semana pasada el mensaje fue titulado Una Comunidad Llena del Espíritu Santo, basada en Hechos 2:41-47, donde se narra cómo el Espíritu Santo transformó las personas y la comunidad que escucharon el primer sermón del apóstol Pedro, lo que marcó el inicio de la formación de la iglesia. Este hecho provocó que estos hermanos se mantuvieran cerca de las ordenanzas santas y abundaran en piedad y devoción; porque el cristianismo, una vez que se admite, dispone el alma a la comunión con Dios para que nos encontremos con Él. El Espíritu Santo los llenó con tal amor que hizo que cada uno fuera para el otro como para sí mismo, que todas las cosas fueran en común, suprimiendo el egoísmo. Igualmente se dedicaban a la oración, a fin de escudriñar el corazón de Dios, conocer Su carácter, para entrar en Sus propósitos y participar de Su gloria. Así mismo, pasaban el día en adoración, que es el ofrecimiento de mi vida a Dios.  Esta iglesia no solo ofreció sus bienes materiales, ofrecieron sus vidas a Dios, eran el reflejo de lo que adoraban. Fue una comunidad llena del Espíritu Santo y a la vez testigos de Cristo.

En los versículos de hoy vemos el poder de Dios en acción. Estos versículos narran  que los apóstoles y los primeros creyentes asistían al servicio de adoración en el templo y uno de esos días Pedro y Juan se detuvieron frente a un cojo discapacitado  que colocaban a la entrada para pedir limosnas, y por dirección divina obraron un milagro en este hombre, ordenándole en el nombre de Jesús de Nazaret que se levantara, y caminando junto a los apóstoles  el hombre entró al templo saltando de alegría y alabando a Dios.  Así, si intentamos con buen propósito la sanidad de las almas de los hombres, debemos ir en el nombre de Jesucristo, llamando a los pecadores incapacitados que se levanten y anden en el camino de la santidad por fe en Él.

Es importante notar la diferencia en el modo de hacer los milagros. Nuestro Señor siempre hablaba como teniendo poder omnipotente, sin vacilar jamás para recibir la honra más grande que le fue conferida por sus milagros divinos. Pero los apóstoles referían todo al Señor y se negaban a recibir honra, excepto por ser sus instrumentos sin méritos. Esto muestra que Jesús era uno con el Padre, e igual que Él. Mientras, los apóstoles sabían que eran hombres débiles y pecadores, se reconocían dependientes en todo de Jesús, cuyo poder era el que curaba. Por lo que toda corona debe ser puesta a los pies de Cristo.

En la antigüedad se consideraba a los discapacitados como una disciplina de parte de Dios, por lo que los llevaban a las puertas de los templos a pedir limosnas para su sostenimiento. En este caso el discapacitado se dirige a Pedro y Juan para pedirles alguna limosna, pero Pedro le dice que no tenía plata ni oro, pero lo que tenía le daba, y en el nombre de Jesús lo ayudó y le ordenó a que se levantara. Entonces la pregunta que surge es: que hay detrás de un nombre?, del nombre de Jesús?

Un nombre representa un carácter, una reputación y una confianza. El nombre es lo que identifica una persona y cuando se da el nombre marca el inicio de una relación.Por lo que orar en el nombre de Jesús significa que reconocemos que Él tiene toda la autoridad que le fue conferida por Dios. Él tiene el poder, el derecho y la autoridad sobre todo lo creado. Por eso también tiene poder sobre las enfermedades y las discapacidades, y Pedro y Juan oraban en nombre de Jesús, el cojo fue sanado y el nombre de Jesús fue glorificado. Este es el primer milagro de Pedro.

El milagro es una señal que señala a la majestuosidad de Jesús, por eso Juan no utiliza la palabra milagro en su evangelio, utiliza la palabra señal. Este milagro a través de Pedro representa lo que Dios puede hacer con la humanidad que está discapacitada espiritualmente. Con la limosna que Pedro y Juan le hubieran podido dar este hombre quedaría exactamente en el mismo sitio, sin embargo Dios le da algo mucho mayor con lo que le cambió su vida completa. Dios está dispuesto a cambiar nuestras vidas si lo pedimos con fe. Así como reaccionó con gozo el cojo al ver que podía caminar, así reaccionamos nosotros al ver que somos sanados espiritualmente, nos llenamos de gozo y sentimos que hemos nacido de nuevo.

Todo el pueblo que vio este milagro se maravillaba y se asombraba, por lo que Pedro, al ver esta reacción les llama la atención para ayudarlos a entender el significado del milagro, que no eran ellos lo que habían hecho esto, que era únicamente por el poder de Cristo.

Continuando con la serie Hasta Los Confines De La Tierra que el pastor Miguel Núñez lleva sobre el libro de Los Hechos, hoy nos trae el mensaje titulado: Una Comunidad Llena Del Espíritu,  basado en el capítulo 2, versículos del 41 al 47.

La semana pasada el pastor Núñez concluyó el mensaje sobre Hechos 2:36-41 titulado Predicación Bajo La Unción Del Espíritu Santo, parte II, en el cual vimos que la primera predicación del apóstol Pedro el día de Pentecostés estaba bajo la unción del Espíritu porque también estaba llano de la Palabra y lleno de Cristo, por lo que la cosecha de almas arrepentidas y que aceptaron a Jesús como su Señor y Salvador, fueron 3,000. Fue un texto corto pero lleno de significado que revela varios temas, como fueron: 1.- Los presentes, que en su mayoría eran Judíos, les llamaron hermanos, lo que significa que en sus mentes y corazones  el Espíritu Santo ya había trabajado.  2.- La convicción de pecados cuando Pedro les exhorta al arrepentimiento de sus pecados, principalmente el haber sido cómplices de la crucifixión de Cristo. 3.- Solo hay una autoridad para el perdón de los pecados, que es Jesucristo, y sólo se reconoce si el Espíritu Santo hace su trabajo en el corazón del nuevo creyente.  4.- El cumplimiento de la promesa, que aquellos que se hallan arrepentidos reciben el don del Espíritu Santo.  5.- Pedro exhorta a los que seguían en incredulidad para que se arrepintieran de sus pecados y perversidad en que vivían. Y, 6.- Finalmente vimos que fruto de este sermón y del trabajo del Espíritu Santo hubo una gran cosecha. Más de 3,000 personas se arrepintieron y aceptaron a Cristo como su Señor y Salvador. 

Las personas y comunidades que han recibido el Espíritu Santo sufren cambios en su forma de pensar y de ser, asumen nuevas características que son evidencias de la llenura del Espíritu Santo, en cuyos cuerpos mora el Espíritu Santo.

Este sermón de Pedro en Pentecostés fue el primer mensaje apostólico y evangelístico, y donde se derramó el Espíritu Santo, y fruto del mismo hubo una gran cosecha. Este sermón se considera el mensaje inaugural de la iglesia. 

En los versículos de hoy veremos cómo el Espíritu Santo transformó estas personas y la comunidad, tenemos la historia de la iglesia  primitiva, de la formación de la iglesia, de sus primeros tiempos. Se mantuvieron cerca de las ordenanzas santas y abundaron en piedad y devoción; porque el cristianismo, una vez que se admite, dispone el alma a la comunión con Dios para que nos encontremos con Él,  porque Él ha prometido reunirse con nosotros. La grandeza de lo que estaba sucediendo los elevó por encima del mundo, y el Espíritu Santo los llenó con tal amor que hizo que cada uno fuera para otro como para sí mismo, y, de este modo, hizo que todas las cosas fueran en común, sin destruir la propiedad, sino suprimiendo el egoísmo y provocando el amor. El Señor, de día en día, inclinaba más los corazones a abrazar el evangelio; no  eran simples profesantes, sino  que eran realmente llevados a un estado de aceptación ante Dios, siendo partícipes de la gracia regeneradora. Los que Dios ha designado para la salvación eterna, serán eficazmente llevados a Cristo hasta que la tierra sea llena del conocimiento de su gloria.

La llenura  del Espíritu Santo que recibieron fue producto de la entrega de sus corazones, la entrega de sus vidas a Jesús. Se dieron a Dios, y Dios se dio a ellos. A partir de este sermón se dedicaron continuamente a la oración, apegados a las ordenanzas santas, ya no realizaban las labores a que estaban acostumbrados, cambiaron sus estilos de vida. Se dedicaron a las enseñanzas de las Escrituras.

Estas enseñanzas, y la llenura del Espíritu, produjo en ellos el deseo de comunión, de koinonia, con los demás hermanos que también habían recibido el Espíritu Santo. Porque el cristianismo, una vez que se admite,  dispone el alma a la comunión con Dios, elimina nuestro egoísmo. Ellos estaban juntos, unánimes, compartían el pan y vendían sus bienes para compartir el fruto con los necesitados. Vendían sus propiedades para hacer tesoro en los cielos. Debemos estar cerca de los hermanos para conocer sus necesidades y saber cómo ayudarlos.  Igualmente se dedicaban a la oración, a fin de escudriñar el corazón de Dios, conocer Su carácter para entrar en Sus propósitos y participar de Su gloria. En la oración lo importante es lo que está en el corazón de Dios, no lo que está en nuestros corazones. 

Estos hermanos tenían un espíritu de gozo, alegría y sencillez que se los produjo  la llenura del Espíritu Santo.  Podemos ver que gente sencilla es gente llena de gozo.

Igualmente pasaban el día en adoración al Señor. La adoración es el ofrecimiento de mi vida a Dios. Esta iglesia no solo ofreció sus bienes materiales, ofrecieron sus vidas a Dios. Eran el reflejo de lo que adoraban, por eso sus vidas reflejaban a Cristo.

El Señor dio gracia a esa iglesia para con el pueblo, encontraron gracia con el pueblo, y así inclinaba el corazón de muchos día a día, y  llevaba los que iban siendo salvos. Era una comunidad que el Señor llenó de su Santo Espíritu. Se involucraron en el evangelismo, en las misiones, alcanzando a todo el mundo. Fue una comunidad llena del Espíritu y a la vez testigos de Cristo.

Padre celestial, aumenta y  fortalece nuestra fe. Pon en nuestro corazón el deseo de ser testigo Tuyo y de dar a conocer Tu evangelio.  Que podamos alcanzar al mundo dando a Tu Palabra y Tu carácter. Bendiciones.

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