Hay personas que han oído la Palabra toda su vida. Conocen los pasajes, las historias, las doctrinas. Y sin embargo, el texto dice algo que debería hacernos temblar: es posible escuchar la voz de Dios y no entrar en su reposo. No por falta de conocimiento, sino porque la palabra que oyeron nunca fue acompañada de fe. Y la fe bíblica no es solo asentimiento. Es creer y actuar en consecuencia.
La generación del desierto dijo: «Todo lo que el Señor ha dicho, haremos y obedeceremos» (Ex. 24:7). Eso fue lo que dijeron. No fue lo que hicieron. Y no entraron.
En este mensaje, el pastor Miguel Núñez abre Hebreos 4:1-11 para recordarnos que la misma voz que habló en el desierto sigue hablando hoy. Que la oferta del reposo sigue abierta. Y que tú y yo tenemos una responsabilidad con lo que hemos escuchado.
Su voz. Mi fe. Mi obediencia. Su reposo. Cuatro realidades que no pueden separarse. Un solo tapiz.
Su voz, mi fe, mi obediencia y Su descanso: Un solo tapiz
Miguel Núñez